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jueves, 16 de agosto de 2007

JUSTICIA (Parashá Shoftim)

Justicia, a la justicia seguirás, para que puedas vivir y tomar posesión de la tierra que el Eterno, tu D’s, te da.
La justicia, con el amor y la compasión es la principal de las características morales de D’s, y por eso la principal de las demandas de D’s hacia el ser humano en su conducta de uno hacia el otro. No hay contradicción entre los dos principios. La justicia, como se suele decir, requiere que los derechos humanos sean respetados; el amor, esa necesidad humana, debería ser satisfecho. Pero lo contrario también es verdad; y es un tema de justicia que deberíamos amar a nuestro vecino no menos de lo que nos amamos a nosotros mismos.
El Eterno es justo, y ama la justicia.
El Gobernador de las huestes del cielo, es exaltado con la justicia; el santo D’s es santificado por la rectitud.
No robarás; no engañarás o mentirás a nadie.
No defraudarás a tu vecino, o robarás.
No distorsionarás la justicia, favoreciendo al pobre o perjudicando al grande; juzgarás a tu vecino con justicia.
Cesa de hacer el mal, aprende a hacer el bien; busca la justicia, corrige la opresión, defiende al huérfano y a la viuda.
Odia el mal y ama el bien, y establece la justicia en la puerta.
Deja que la justicia resbale como el agua, y la rectitud como una corriente fluida.
El mundo permanece sobre tres pilares: la justicia, la verdad y la paz.
La espada entra en el mundo porque la justicia se retrasa y niega.
“Justicia, a la justicia seguirás”. El pleno sentido de esta repetición es que deberíamos ser justos tanto en lo que decimos, como en lo que hacemos. Cuando las personas son justas en sus palabras, es un claro signo de que también son justas en sus actos.
También enseña: los propósitos que uses en la persecución de la justicia deben ser justos por sí mismos.
Aquellos quienes estudian y enseñan la Torá, la observan y la practican, pero, cuando pueden protestar contra la injusticia, no lo hacen, son incluidos entre los que las Escrituras dice” malditos son los que no mantienen las palabras de la Torá”.
Ser justo es enfadarse cuando la justicia es violada.
Ser justo es elegir lo correcto para enderezar lo equivocado.
Ser justo es desear que el culpable sea declarado culpable y el inocente absuelto.
Ser justo es ocultar el juicio hasta que los hechos son conocidos.
Ser justos es escuchar todas las opiniones.
Ser justo es dar a cada persona el beneficio de la duda.
Ser justo es pedir justicia para otros igual que para uno mismo.
Ser justo es pedir justicia para otros pueblos al igual que para el propio.
Ser justo es desear que los derechos de todos sean respetados.
Ser justos es desear que las necesidades de todos sean satisfechas.
Ser justo es no creer que el rico se merece ser rico, y que el pobre se merece ser pobre.
Ser justo es no creer que el éxito es más respetable que el fracaso.
Ser justo es reverenciar la Imagen Divina en cada ser humano.
Ser justo es trabajar por una sociedad en la cual estos ideales sean realizados.

Permanece con nosotros, Oh D’s, cuando luchemos por realizar Tu voluntad. Enséñanos a ver que todo hombre y toda mujer son nuestro hermano y hermana; y llénanos con un ardiente amor por todas Tus criaturas, que nunca seamos injustos con ellos, o les explotemos, o tomemos ventaja de la debilidad o ignorancia de nadie.
Enciende en nosotros la pasión por la rectitud. Otórganos la visión para ver que sólo la justicia puede permanecer, y que solamente siendo justo uno con otros podemos hacer nuestras vidas aceptables para Ti. Puedan nuestros pensamientos y nuestros actos acelerar el tiempo en que el error y la violencia cesen, y la justicia sea reestablecida en todo el mundo.

El Gobernador de las huestes del Cielo es exaltado por la justicia; el santo D’s es santificado por la rectitud.