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lunes, 9 de marzo de 2009

EL PURIM INTERNO por Rav Michael Laitman

Purim, la fiesta de los opuestos: regocijo vs. pesar; ocultamiento vs. revelación; Mordejai vs. Amán; genocidio vs. redención.

¿Cuál es la historia real detrás de ésta fiesta?

¿Que fuerzas actúan en lo abierto? y ¿qué pasa detrás del escenario de esta interesante fiesta?

Un cabalista es una persona que busca dentro de sí en lo profundo las causas de los eventos en su vida. Es evidente para él que lo que sea que esté a punto de descubrir, ya está dentro de él, esperando. Todo lo que tiene que aprender es cómo estar en contacto con la fuerza que hace que las cosas pasen. Esa fuerza lo llevará y guiará a controlar los eventos futuros en su vida, su felicidad personal y la recompensa que fluirá a través de él a toda la humanidad.

En los ojos de la Cabalá, Megilat Ester nos habla de las fuerzas que se descubren en las partes más profundas del hombre. Fuerzas que hablan de lo que uno descubre de la relación de uno con el Creador, las fuerzas que guían los eventos de la vida de todos. Esas fuerzas llamadas Mordejai, Ester, Amán, etc.

La historia de Purim se desarrolla ante la construcción del segundo templo, justo antes de la inmigración a la tierra de Israel. Esta habla de la última batalla antes de la corrección final (Gmar Tikun). En esta etapa, el pueblo de Israel, que simboliza nuestras aspiraciones internas por la espiritualidad vive calmado y pacíficamente en el reino de Ajashverosh.

Mordejai, la fuerza interna dentro del judío, que no quiere nada más que aferrarse al Creador y adorarlo, vivía felizmente y el reino estaba en paz.

El pueblo de Israel representaba la mayoría de los deseos en línea directa (Isra=Yashar, directo) a ( Él=Dios) la escalera del mundo y aprender de Él las leyes del universo y cómo disfrutarlas.

En verdad, en el principio de la historia, la narrativa insinúa que algo anda mal: “Hay una nación que es esparcida entre las naciones”. Es esta nación, que se supone está unida contra todas las otras naciones que quieren solamente su propia gratificación, esta nación cuya fuerza viene solamente de su unidad, es dispersada. Esta es una señal segura que el hombre aún no ha cumplido su destino, por lo que sólo la gente de Israel puede llevar a la humanidad a su meta, la unión con el Creador.

El malo Aman, que representa lo egoísta en nosotros, el opuesto al judío, quiere explotar la situación para beneficio propio. Él eventualmente quiere derribar al rey de su trono.

Él cree que el hecho de que los judíos hayan sido dispersos testifica su debilidad, confusión y falta de fe. Por lo tanto, considera que la situación es una gran oportunidad para eliminar a los judíos de la faz de la tierra, porque ellos son la única fuerza que se interpone entre él y el poder sacar provecho del Creador.

Lo que Amán no logra comprender, no obstante, es que los judíos están dispersos por una razón. Esta se sostiene en el hecho de que la gente de Israel ha sido elevada ahora a un nivel más alto.

Este nivel más alto se refiere a un directo y abierto contacto con el Creador. Una unión tan abierta que nadie será capaz de negarla. Nosotros vemos la verdad de esto cuando al final de la historia, todas las gentes se reforman. El significado es que todos los deseos en el hombre, llamados Gentes, aceptan la fuerza principal que lleva a la confianza y felicidad, llamada Israel.

El judío en un hombre se encuentra limitado. Esa limitación puede sólo ser superada por el malvado Amán. Por eso es que nosotros debemos encontrar al Amán dentro de nosotros.

El principio de la historia nos dice cómo Mordejai, el judío, salvó al rey de los dos asesinos Bigtan y Teresh. Naturalmente, nosotros esperaríamos que el rey pagara a él por su obra, tal vez un aumento, o algún otro tipo de recompensa.

Pero las cosas no son tan simples, porque Mordejai es el Israel en hombre, él no quiere nada sino estar en contacto con su Creador. No quiere ganancia personal, por lo tanto, tú no le puedes dar ningún regalo, porque no lo aceptaría.

Así, para nuestra sorpresa, leemos que no es Mordejai quien es honrado, sino Amán quien de todos los candidatos obtiene los honores, cuando el rey lo nombra cabeza de todos los ministros. Amán obtiene dominación total del reino y a todos los esclavos del Rey se les ordena que hagan reverencia ante él. Esto significa que el egoísmo ha sido ahora elevado a su máxima proporción.

De toda la gente, sólo Mordejai se rehúsa a reverenciar a cualquiera con excepción del rey. La razón de eso es que siempre hay una voz en el hombre que le dice quién es el rey y a quién permanecer leal sea cual sea el costo. Él es el único que lo recuerda, aún cuando el pueblo entero de Shushan está desconcertado y confundido. Aún cuando su vida es amenazada, el leal israelita escoge la lealtad a su rey antes que cualquier otra cosa.

Es sólo a través de la magnificación del ego de Amán a la proporción que este creció, que la gente pudo darse cuenta de lo correcto que era el camino de Mordejai.

La diferencia entre el camino que toma Amán y el que toma Mordejai es el corazón alrededor del cual gira la historia.

Amán quiere sacar provecho del rey y usarlo para tomar el control del reino. Él piensa sólo en sí mismo y resume la fuerza más vil en el hombre, su deseo de gobernar el mundo a toda costa, aún a pesar de su propia destrucción.

La única meta de Mordejai, por otra parte, es descubrir la verdadera escalera del mundo y aprender de ella cómo conducirse a sí mismo. Por lo tanto, no puede ser sobornado en ninguna forma. Puede estar en el castillo del rey y cuidar la puerta mientras todos se inclinan ante Amán. No hay precio a su lealtad. Sabe que llegará el día cuando cada uno se dé cuenta de esto, pero también sabe que no puede imponer su mente en los otros.

Amán toma control del reino, precisamente con el propósito de incrementar sus deseos. El egoísmo es revelado de tal forma que el hombre se dará cuenta de las fuerzas destructivas que habitan dentro de él. Amán decide utilizar el poder que le ha sido dado a fin de realizar su plan de destruir a su enemigo primario: el Israel dentro de nosotros.

El cuidadosamente planea sus acciones, prepara el árbol y la cuerda, confiado de que en unos pocos momentos, la persona que se encuentra por completar sus sueños, será eliminada.

Entonces le preguntan a Amán: ¿Qué debe hacerse con el hombre que el rey quiere honrar? Estando seguro de que él es el hombre más querido, sugiere que fuera sentado en un caballo (la fuerza interna del hombre) y declarar públicamente: “Así es como el rey honra al hombre que el rey más quiere”.

En ese punto la gente de Israel se une. Su plegaria colectiva por el éxito de la misión de Ester, representando la fuerza de la fe, enmendando lo que al principio parecía ser una separación entre la gente. Esa corrección le permite a ella llegar al rey directamente, lo que es el gran milagro de Purim. Antes de eso nadie había podido llegar al rey en esa forma. Sólo la fuerza de la gente unida en plegaria por ayuda, le dió a ella la defensa necesaria para salir del escondite (Hebreo: Hester) y al tener una visión en la cara del rey, a ella se le revela el verdadero objetivo del rey: otorgar a todas las criaturas.

Entonces Amán (la fuerza egoísta del hombre) descubre el fraude, pero es muy tarde para él. Descubre que el propósito del trabajo del hombre es revelar la dominación y benevolencia del rey. Se da cuenta que él fue una herramienta en las manos del rey, cuyos verdaderos deseos fueron cultivar a Mordejai.

Pero en este punto no puede cambiar la sentencia a la que ha sido sujeto. Es debido al gran deseo de Amán de dirigir el reino que Mordejai tiene el honor y la publicidad que merece.

Así los deseos del hombre descubren el intento del rey de otorgar a sus criaturas y la correcta forma de alcanzarlo a Él, el camino de Israel interior.

Israel es el deseo del hombre de estar en perpetuo contacto con Él, quien semeja la realidad con el Rey.

Israel es el que recuerda todo tiempo quién gobierna nuestras vidas y utiliza cada oportunidad para fortificarse en la unión con Él.

Israel es el que nunca desespera cuando enfrenta graves dificultades a lo largo del camino, porque está seguro que éstas solo lo elevan hasta revelarse la benevolencia del Rey.

Israel es el que finalmente ve lo justo de su camino llegando a la Luz a través de la unificación de las fuerzas para el propósito de su vida.

Israel es el que cambia la ocultación a revelación y escribe con sus obras la historia de Ester.

lunes, 2 de febrero de 2009

Tu Bishvat: Las raíces espirituales de la jardinería por Rav Michael Laitman

El símbolo que más se asocia con la Sabiduría de la Cabalá es el Árbol de la Vida. La Cabalá, al igual que todos los antiguos escritos, está repleta de ejemplos del reino vegetal. A través de la historia se ha echado mano de los sistemas de horticultura para ilustrar el crecimiento espiritual del hombre. Así, no es sorpresivo descubrir que la Cabalá utilice imágenes y ejemplos de nuestro mundo físico para revelarnos profundos procesos espirituales.

Esta sabiduría tiene como propósito incrementar el aspecto espiritual (interno) de nuestras vidas, dentro de nuestro trabajo y en nuestros momentos libres. Sabemos que el jardín no florece sin los fertilizantes adecuados, pero si éstos no han sido debidamente elaborados pueden convertirse en una amenaza dentro del jardín. Igualmente, la Cabalá nos enseña cómo elaborar nuestros pensamientos para convertirlos en “fertilizantes adecuados” de nuestras almas.

Este benéfico camino nos enseña todo lo que hay que saber sobre nosotros mismos, nuestras relaciones con seres queridos, amigos y, sobre todo, cómo mejorar nuestros lazos con la Naturaleza.

Horticultura Espiritual

Al igual que el árbol, para dar frutos (espirituales), y alcanzar lo antes mencionado, tú y yo debemos hacer el mismo trabajo requerido para árboles y plantas. Si fertilizamos, desherbamos y cultivamos todas las partes de nuestras almas que necesitan cultivarse, nuestra espiritualidad se intensificará y llenará nuestras vidas de gozo. Si nos esmeramos en realizar este cultivo seremos “como el árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su fruto en la estación y cuyas hojas no se marchitan; y serán prósperos en todo lo que emprendan” (Salmos 1:3).

Por lo tanto, ¿Qué es lo que tenemos que hacer con nuestras “plantas” internas para hacerlas crecer de manera frondosa?

Escarbar

En la espiritualidad, cavar con el azadón significa examinar el interior de nuestra alma. Según la Cabalá, sólo ahí, dentro de nosotros mismos, descubriremos por qué venimos a este mundo. Las respuestas a todas las interrogantes en nuestra vida se encuentran en lo profundo de nuestro ser. Si queremos hallarlas debemos escarbar dentro de nuestras almas para que afloren.

Extirpar las callosidades

Una callosidad es un defecto superficial. Puesto que la espiritualidad concierne a la relación de la persona con la Naturaleza, se trata de un proceso muy íntimo, por lo que es conveniente guardar nuestras reflexiones espirituales para nosotros mismos. Cuando te encuentres trabajando en tu jardín, nadie necesita saber lo que pasa por tu mente. Está bien si piensas en fertilizar si es justo lo que estás haciendo físicamente. Pero, si al mismo tiempo fertilizas tu alma, obtienes una ganancia doble: en el jardín espiritual de tu alma y en tu jardín físico. Y si deseas que los frutos espirituales sean de larga duración, guárdalos bien en tu interior.

Quitar el exceso de hojas

Mientras estudiamos la Cabalá con el fin de redescubrir la Naturaleza, nuestros esfuerzos, deseos e intenciones se llaman “hojas”. Una vez establecida esta relación con la Naturaleza, estos esfuerzos, deseos e intenciones se convierten en “frutos”. No cambiamos lo que somos, sino en lo que enfocamos nuestra atención: la espiritualidad significa enfocarse en la Naturaleza mientras que la corporalidad significa enfocarnos en nosotros mismos.

Las hojas son muy importantes. Son hermosas, nos dan sombra y protegen al fruto mientras está creciendo. Las hojas en exceso agotan el agua y la energía del árbol, pero necesitamos una cantidad suficiente para ayudar al fruto a crecer grande y jugoso.

De igual forma, cuando estás aprendiendo a ser espiritual no te asombres si no estableces una conexión con la Naturaleza rápidamente, tus “hojas internas” la están ocultando de ti. Aún cuando no estés consciente de esto, protegen los frutos que ya están creciendo en tu interior, escondidos entre el follaje.

Empolvar

Empolvar en hebreo (el lenguaje original de la Cabalá) quiere decir cubrir con polvo o arena. También significa batallar. Para relacionarse con la Naturaleza es indispensable tender un puente sobre la barrera que separa nuestro mundo del mundo espiritual. Venimos aquí totalmente centrados en nosotros mismos y para poder relacionarnos con la Naturaleza, necesitamos centrarnos en ella. Y tendremos que batallar, porque nuestra naturaleza inherente se opone a enfocarse en la Naturaleza y nos envía pensamientos contrarios. Nuestro trabajo es “cubrir con polvo” estos pensamientos y enterrarlos bajo la convicción de la importancia y el mérito de nuestra meta.

Agua

El agua existe arriba –en el cielo- y abajo –en la Tierra. Es el ingrediente principal de todo lo que tiene vida. Por tanto, no es sorpresivo que el agua represente también a la Naturaleza o más precisamente, la misericordia. Así como la Naturaleza es omnisciente, el agua también contiene toda la información en el universo. Las plantas saben cómo usar esta cualidad del agua y ésta les dice cuándo es tiempo de florecer.

Para crecer, una planta necesita sólo agua y minerales que la mayor parte de las veces extrae del agua misma. No existe otra sustancia que tenga la capacidad de ser la única causa de vida y crecimiento como el agua. El ciclo hidrológico permite al agua conectar a los mundos de “arriba” con los de “abajo”, tal como lo hace el Creador en la espiritualidad. Así, saber cuánto y cómo regar una planta es la única y más importante información que necesita el jardinero.

Ser un jardinero espiritual

De todo lo comentado, es claro que la jardinería física no es como cualquier otro pasatiempo. Es un compromiso serio de raíces profundamente espirituales. La jardinería espiritual, sin embargo, tiene el propósito más noble y puede elevar a las personas que la practican a los reinos ocultos de la existencia, donde nuestras almas se encuentran conectadas entre sí y con la Naturaleza que las creó, en amor eterno e infinito.
El Rav Dr. Michael Laitman es máster en ciber­nética, doctor en filosofía y cabala, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más información en

www.kab.info

domingo, 13 de julio de 2008

EL ALMA NO TIENE EDAD por Rav Michael Laitman


Esta época, en que se pone en tela de juicio el sistema educativo por su incapacidad para formar adultos maduros y seguros, es el momento propicio para que las escuelas consideren el estudio de la sabiduría ancestral de la Cabalá.

“Si mi generación hubiera escuchado mi voz, se habría iniciado el estudio del Libro del Zohar a la edad de nueve años”.
- Rabí Isaac de Kamarna,Notzer Jesed


Una transformación real y duradera en el sistema educativo requiere de planes de cara a las próximas dos generaciones, empezando por explicar a los jóvenes cuál es el significado de la vida.


Como científico y cabalista, habiendo estudiado y enseñado la Cabalá durante los últimos treinta años, estoy convencido que los retos que enfrenta el sistema educativo pueden solucionarse de manera efectiva. La alternativa está frente a nuestros ojos.

El poder de la educación


La finalidad de la educación no es saturar el cerebro de los niños con conocimientos e información. La enseñanza debería ponerlos en contacto con el proceso especial que llamamos “vida”. ¿Para qué vivimos? ¿Cómo y por qué ocurren las cosas? ¿Exíste o no el libre albedrío? Las respuestas deberían encontrarse dentro del proceso educativo de nuestra juventud.


Poner a disposición de nuestros hijos herramientas prácticas para enfrentar la realidad cotidiana, implica ilustrarlos sobre las leyes que rigen la naturaleza.


Nada fue creado sin un objetivo preciso. Todo tiene una razón de ser. ¿Es lógico pensar que los seres humanos, la cumbre de la Creación, fueron creados sin propósito alguno? Por supuesto que no. El único problema es que lo desconocemos.


Si explicamos a nuestros jóvenes el Propósito de la Creación, cambiará su actitud hacia la vida. Comprenderán que si contravienen los designios de la naturaleza sufrirán. Por ejemplo, la Cabalá nos explica que además de las leyes que ya conocemos -como las consecuencias de poner la mano al fuego-, hay otras aún desapercibidas, pero que nos afectan, y tenemos la capacidad de descubrirlas. ¿No convendría, entonces, enseñar a los pequeños aquello que les garantizará un futuro mejor?

Antídoto contra las drogas y el alcohol


La Cabalá explica que cada generación es más evolucionada que la anterior, tiene otros deseos, sueños, aspiraciones más altas, un nivel de egoísmo más elevado que el de sus padres. Los intereses del pasado parecen vacíos y sin sentido puesto que ya no satisfacen las necesidades actuales de la juventud. Por eso, rechazan la educación tradicional y muestran desinterés por la vida.


Tenemos que conocer el proceso y aprender a manejarlo. Sólo adaptando nuestro sistema educativo al nivel de la evolución (egoísmo) de nuestros hijos tendremos la posibilidad de transformar el deterioro de la juventud contemporánea.

Cabalá para los niños


El mensaje de la sabiduría de la Cabalá debe adaptarse a cada generación por medio de juegos e historias. Si explicamos a los niños cómo funcionan las cosas por debajo de la superficie, sentirán que se les revelan nuevos canales y alternativas en la vida. La verán desde un nivel ligeramente más profundo, captando el mensaje natural y fácilmente.


No es difícil explicar que hay algo oculto a nuestros sentidos, fuerzas más sutiles en nuestro mundo que las que percibimos que debemos tomar en cuenta; hileras inherentes en la naturaleza, las cuales los adultos nos hemos acostumbrado a pasar por alto.


Los pequeños continuarán con su vida cotidiana, excepto que ya sabrán que hay un orden sistemático más elevado que les dará una riqueza de conciencia más amplia para contemplar la vida. Ya no se sentirán frustrados y desorientados, no necesitarán de estrellas del pop como modelos de conducta, si no que crecerán encontrando sus propios senderos en busca de la plenitud.

Una experiencia personal


Los cabalistas a través de los tiempos nos han dado instrucciones para enseñar la Cabalá a los niños, quienes la entienden con más facilidad que nosotros. Por experiencia propia, en 1979, cuando empecé a estudiar con mi maestro, Rabí Baruj Ashlag (Rabash), traté de explicar lo que aprendía a mi hijo de siete años. Me sorprendió constatar que captaba casi sin esfuerzo. Me hacía preguntas sobre cosas que yo ni siquiera había notado. Ahora que ya es un adulto, con familia propia, conserva esa forma de vivir que recibió en aquel entonces.


Lo mismo sucedió con mis dos hijas. De hecho, los pequeños naturalmente presienten que la vida no empieza o se termina en nuestra existencia física actual. Tienen la sensación de que hay algo más allá.


El alma no tiene edad, y la única manera de corregirla: mediante el estudio de los libros auténticos de Cabalá. Las fuerzas espirituales ocultas en los textos guían nuestra alma hacia un estado perfecto. Aunque a veces los libros parezcan a algunos adultos difíciles de comprender, los niños no se desaniman; absorben el conocimiento natural y directamente.


Hay un inmenso poder en esta sabiduría. Y desde el momento en que uno la estudia, este poder se hace presente para transformar y mejorar nuestra existencia.


Necesitamos dar a nuestros hijos un “boleto para la vida”, y la Cabalá nos puede ayudar. Cuando ellos comprendan los procesos que van experimentando, cambiarán muchas cosas en su vida para bien. Descubrirán un nuevo mundo, una nueva dimensión de su existencia, por encima de la parte física, y crecerán en un ambiente de confianza y amor. Estoy convencido que si lo hacemos alcanzaremos nuestro propósito de hacerlos felices.

domingo, 15 de junio de 2008

¿PREPARÁNDONOS PARA EL DILUVIO? Por Rav Michael Laitman


Ubicada en el corazón de una isla congelada, a 1.000 kilómetros de distancia del Polo Norte, se mantiene esta caja fuerte, la nueva arca de Noé, en condiciones tales que si se cortara el abastecimiento eléctrico indeterminadamente, la temperatura se mantendría en los cinco grados centígrados.


Invulnerable a todo contratiempo malintencionado y custodiada por guardias armados, esperará pacientemente dicha arca inmortal el día del juicio final.El arca, el diluvio y el desconciertoEl mito amenazador del fin del mundo, causado por el comportamiento inadecuado de los seres humanos, se cierne de manera aterradora sobre nuestras cabezas por más de 5.000 años.


Según la historia del arca de Noé, D's, que tenía una gran estima por Noé, le advierte acerca del diluvio y le da instrucciones para la construcción de un arca. El ingenuo Noé trata de convencer a sus contemporáneos de que corrijan su camino, pero después de sufrir duros agravios de ellos, comienza la construcción del arca y junta ejemplares del mundo mineral, vegetal y animal. Incorpora a sus familiares, finalizando así su cometido, y en el momento que están todos bajo llave y protegidos, comienza el diluvio.Al término de cuarenta días, los únicos que sobreviven son los que se refugian en el arca. Otros ciento cincuenta días transcurren, y Noé y sus acompañantes desembarcan para iniciar todo de nuevo.


La emocionante historia finaliza cuando, teniendo como fondo el arco iris, D's promete que no habrá otra inundación más.


Los grandes cabalistas del siglo anterior, Rav Kuk, Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam, autor del Comentario Sulam sobre El Libro del Zohar) y Rav Baruj Ashlag (hijo y sucesor de Baal HaSulam) vieron en la historia del diluvio y el arca de Noé un significado mucho más profundo: el modelo del desarrollo espiritual del ser humano.El métodoLa sabiduría de la Cábala trata sólo de las fuerzas internas espirituales del hombre, y no se involucra en los acontecimientos que ocurren en el plano de este mundo. Cuando los cabalistas utilizan palabras como agua, arca, animales, seres humanos y demás, lo hacen para describir estados espirituales que experimenta el hombre en el interior de su alma.


Los cabalistas describen una lucha incesante que ocurre en nuestro interior entre dos atributos principales: uno es la entrega incondicional y el otro, la naturaleza egoísta que exige recibir placer para sí misma, a todo precio.En Cábala se atribuye la cualidad de otorgar a la Sefirá llamada Biná, simbolizada por la letra hebrea Mem final.


El agua, en la historia del diluvio, representa estas dos cualidades: la de otorgar y la de recibir egoístamente. El valor intrínseco del agua es de servir como una fuente de vida (la cualidad de entrega), o de destruir y extinguir (la cualidad de recibir egoístamente). La expresión "El agua sube y el diluvio inunda la tierra", por consiguiente, se refiere al proceso que simboliza el gran desconcierto en el que se encuentra el hombre.Para escapar de esta confusión, el hombre tiene que entrar en el arca, que por su forma que recuerda a la letra hebrea Mem, representa la habilidad de la Sefirá de Biná, de formar una especie de útero protector, que da un poco de paz y tranquilidad al hombre.


Dentro del arca, él crece como un bebé que se desarrolla protegido por la agradable calidez del útero, y logra superar las luchas que estallan en su interior, por encima del intelecto y los sentimientos. Al finalizar los nueve meses, cae el agua y el hombre sale limpio y entero al nuevo mundo.El conjunto de elementos que Noé juntó en el arca representa cualidades, ideas y deseos que componen el mundo interior de todo hombre. El enfrentamiento a ellos lo conduce a un proceso de investigaciones y reflexiones internas, en cuyo final, encuentra respuestas y sentido a su vida.Manual de usoEn el nivel práctico, el arca representa en nuestras vidas el nuevo entorno que tenemos que elegir para alcanzar nuestra meta espiritual. En general, éste se compone de otras personas que anhelan llegar a la misma meta y que se apoyan mutuamente en el recorrido.


La confusión que envuelve al hombre es como el agua que sube incesantemente y trata de hundir la búsqueda interna del hombre, arrastrándolo a costas falsamente seguras en el reino del ego. Un poco antes de que sea demasiado tarde, puede el hombre entrar en el arca," y allí, en el entorno seguro, él se plantea acerca del sentido de su vida.Cuando termina finalmente el proceso, puede salir nuevamente al mundo" con fuerzas renovadas y una gran fortaleza interior.

LA VIDA ES UN SUEÑO.Por Rav Michael Laitman


Nuestro mundo existe dentro de nosotros. Nuestros cinco sentidos reciben estímulos externos y los transmiten al cerebro, donde se procesan formando una imagen del mundo, pero no percibimos nada fuera de eso.


El universo en sí nos es desconocido. Por ejemplo, si el tímpano en mi oído está dañado, no oigo nada y el sonido no existe para mí. Percibo sólo lo que se encuentra dentro del rango en el que estoy sintonizado.


Nuestra percepción del entorno es completamente subjetiva. Captamos nuestras propias reacciones a algo que supuestamente está ocurriendo fuera de nosotros, pero ¿en realidad está sucediendo algo afuera?


Muchas teorías discuten el tema. La teoría de Newton establece que existe una realidad objetiva, que el mundo es como lo vemos y que existe a pesar de nuestra propia existencia. Más tarde, Einstein dijo que la percepción de la realidad depende de la relación entre la velocidad del observador y lo observado. Que al cambiar nuestra velocidad relativa a la de un objeto, lo observamos de una manera totalmente diferente: el espacio se deforma, se comprime o se expande, y el tiempo cambia.


Otras teorías, como el principio de incertidumbre de Heisenberg, proponen reciprocidad entre el individuo y el mundo. En pocas palabras, la percepción de la realidad es el resultado de mi influencia en el mundo y la influencia de éste en mí.


Todo fue un sueño


Los cabalistas explican que el hombre puede percibir la realidad en dos niveles que están bajo la influencia de sus atributos internos.
En el primer nivel, el atributo propio del ser humano es ``el egoísmo''. Éste nos da la sensación de estar separados de los demás y hasta nos alienta a tomar ventaja de ellos. El egoísmo es también la razón por la cual nuestra imagen de la realidad es un mundo de guerra, peleas, pobreza y corrupción.
Sin embargo, gradualmente las experiencias que tenemos en la vida nos hacen tomar conciencia que nuestra percepción egoísta no nos da una satisfacción verdadera, pues el placer siempre es pasajero.


En el segundo nivel, el más elevado, nuestro atributo interno es el amor absoluto y otorgamiento, igual que el de la fuerza de la Naturaleza. Quienes perciben el mundo de esta manera observan que los seres humanos funcionamos como piezas de un sistema único, trabajando en correspondencia mutua, creando un círculo de placer infinito.
Según la Cábala, el primer nivel es tan sólo una etapa que tenemos que atravesar, y su única finalidad es permitirnos cambiar, de manera independiente, nuestra percepción de la realidad.


Los cabalistas que aprendieron a transformar su percepción definen nuestra existencia actual como ``la vida imaginaria'' o ``la realidad imaginaria''.


En contraste, a la existencia corregida, plena y perfecta, le llaman ``la vida real'' o ``la verdadera realidad''.


Cuando reflexionaban sobre sus percepciones egoístas pasadas, decían, ``éramos como aquellos que sueñan'' (Salmo 126:1). Es decir, la verdadera realidad está oculta de nosotros, por ahora. No nos percatamos de ello porque percibimos al mundo y a nosotros mismos conforme a nuestros atributos internos que son todavía egoístas.


No advertimos que todas las personas están enlazadas entre sí como una sola porque rechazamos tal relación.


Si reemplazamos nuestro egoísmo por el atributo de la Naturaleza, amor y otorgamiento, vamos a percibir y experimentar cosas completamente diferentes a nuestro alrededor, que nunca habíamos notado.


Es más, todo lo que veíamos antes estará ahora lleno de plenitud, eternidad y tendrá un propósito determinado. Esto es a lo que los cabalistas se referían precisamente en el versículo que citamos en un número anterior: ``He visto un mundo invertido'' (Talmud Babilónico, Tracto Pesajim).


Prueba para que veas


La sabiduría de la Cábala enseña que el propósito de nuestra vida es, de manera independiente, elevarnos de esta existencia limitada a la verdadera y eterna. Para lograrlo, necesitamos los auténticos libros cabalísticos, ya que fueron escritos por quienes descubrieron la imagen verdadera de la realidad. En ellos, nos hablan de la realidad perfecta que se encuentra de hecho a nuestro alrededor. Sólo necesitamos cambiar nuestra frecuencia interna para sintonizarnos a la emisión.


Al ir leyendo sobre la verdadera realidad, la neblina gradualmente se va disipando de nuestros sentidos y se empieza a percibirla. De hecho, los cabalistas explican que no es la comprensión de los textos que cambia nuestros atributos. Aunque no se entienda, el deseo de asimilarlo armoniza nuestra percepción.


Así lo expresa Baal HaSulam en su libro Introducción al Talmud Eser Sefirot: ``Aún cuado no comprendan la lectura, el anhelo y gran deseo de entender la enseñanza despiertan en ellos las luces que rodean sus almas Por tanto, aún cuando no tengan las vasijas, al iniciarse en esta sabiduría, mencionando los nombres de las luces y vasijas relacionadas con su alma, empiezan a iluminarles en cierta medida''.


La diferencia entre nuestra percepción actual de la vida y la que podríamos alcanzar es enorme. Para describirla de alguna manera, El Libro del Zohar la compara con la diferencia entre una delgada vela de luz y una luz infinita, o con un grano de arena comparado con todo el planeta. Sin embargo, a quien realmente desea conocer lo que significa, los cabalistas le sugieren que lo vea por sí mismo: ``Prueba para que veas que el Señor es bueno'' (Salmo, 34:8).

REZO EN APUROS,UN REZO VERDADERO.Por Rav Michael Laitman


¿Qué es el Tikkún? ¿Quién lo necesita?, y
¿Qué es lo que tenemos que corregir?


Tikkún


En Cabalá, el término Tikkún (corrección) es el concepto más importante. Es el medio por el cual se alcanza la Meta del Creador hacia Su creación (nosotros). La tradición judía está repleta de historias acerca de cabalistas que se recluyen voluntariamente o se internan de forma solitaria en las montañas para hacer Tikkunim (plural de Tikkún).


La realidad, lamentablemente, es bastante menos romántica. Tikkún es la transformación de las cualidades propias, del egoísmo al altruismo. En palabras sencillas, cuando una persona deja de pensar en su propio bienestar y comienza a tomar en cuenta el beneficio de todos los demás, a esa persona se le considera corregida.


La Cabalá explica que el Creador es benevolente y quiere hacer el bien a Sus criaturas. También aclara que ya que Él es lo mejor que existe, quiere que seamos como Él. Al momento de nacer, nos dicen, no tenemos el mínimo parecido al Creador, sino que cada uno de nuestros rasgos está en completa oposición a los Suyos. El Tikkún es, por lo tanto, la transformación de las cualidades propias, de humanas (egoístas) a divinas (altruistas y benevolentes).


Pero si Él es bueno y quiere favorecernos, ¿cómo nos beneficia el llegar a ser altruistas y pensar en los demás? El beneficio no radica en la transformación del egoísmo en altruismo, en sí, sino, en la percepción realzada que proporciona. Ya que cuando adquirimos Sus cualidades, adquirimos también Su perspectiva. Por este motivo, los cabalistas explican que la persona que se adentra en el mundo espiritual por vez primera –en la que se le refiere como un “infante”- observa el mundo de un extremo al otro. Y cuanto más nos desenvolvemos en la espiritualidad, más aguda y profunda se vuelve nuestra percepción. Eventualmente, cuando todas nuestras cualidades son semejantes a las de Él, llegamos a ser omniscientes, todopoderosos, recibiendo y dando todo, al mismo tiempo.

El rezo


Existe un solo medio que nos puede traer el Tikkún —el rezo. Es más, de acuerdo a la Cabalá, hay una sola oración que el Creador escucha: el rezo por lograr el Tikkún. De hecho, si observamos el mundo a nuestro alrededor y consideramos el estado hacia el que la humanidad rápidamente está decayendo, quedará muy claro que, o no estamos rezando o nuestras plegarias no están siendo contestadas.


Una oración, como explica la Cabalá, es una petición para ser corregidos. Cuando he intentando con mucho esfuerzo ser como el Creador, benevolente, dador, y bueno, y siento que he fallado completamente, entonces me vuelco al Creador y de corazón pido de Él: “Hazme como Tú, porque yo no puedo hacerlo por mí mismo”.


A este respecto, el gran cabalista del siglo XX Rabí Yehuda Ashlag escribió en una carta a un estudiante: “No hay estado más feliz en la vida que cuando uno se encuentra desesperado completamente de su propio poder, o sea, que ya se ha esforzado y ha hecho todo lo que ha podido, y no ha encontrado remedio. Esto es así porque uno entonces es digno de pedir sinceramente Su ayuda, ya que uno sabe con certeza que el trabajo propio no será suficiente”, (Rabí Yehudá Ashlag, Carta no. 57 del 1935).


En la Biblia está escrito, “el corazón del hombre es perverso desde su juventud” (Génesis 8:21). Por tanto, para lograr la corrección, necesitamos ser cambiados por la única fuerza que no es maligna (egoísta): el Creador.


Así, aunque parezca un tanto irónico, la única forma mediante la que podemos lograr plenitud, satisfacción y placer ilimitado es cuando dejamos de preocuparnos por nuestro bienestar y empezamos a cuidar del bienestar de todos los demás.


Este mensaje es el gran “secreto” que la Cabalá ha ocultado en su interior por dos mil años, desde la escritura (y posterior ocultamiento) de El Libro del Zohar. Hoy día, en el principio del siglo XXI, los cabalistas ya no ocultan el mensaje. En su lugar, aseguran que el conjunto de la humanidad está listo para recibirlo.


Todos sus libros se refieren únicamente a esta transformación, y si leemos los escritos del gran cabalista, Yehuda Ashlag, veremos que es así como él explica cada texto cabalista, desde El Libro del Zohar (del Rashbí) hasta El Árbol de la Vida (del Arí).


Si leemos los libros de Cabalá con un solo objetivo en mente, ser corregidos en el sentido verdadero de la palabra, dejarán de ser misteriosos para nosotros. El poder que poseen nos afectará, y empezaremos a ver y a sentir el mundo de una forma completamente diferente.

EL REMEDIO MULTIUSO por Rav Michael Laitman


''La situación relativa a las enfermedades está lejos de ser estable Nuevas enfermedades están surgiendo a un ritmo históricamente sin precedentes, de una por año", escribe el director general de la Organización Mundial de la Salud en su más reciente informe.En una particular tendencia nefasta, conocidos antibióticos están perdiendo su efectividad a un ritmo mucho más rápido que el desarrollo de remedios sustitutos.


Estas amenazas se han convertido en un peligro mucho mayor en un mundo caracterizado por alta movilidad, interdependencia económica e interconexión tecnológica; la vulnerabilidad es universal".El nombre de dicho reporte, ''Un futuro más seguro"'', implica una visión optimista de la situación. Sin embargo, un rápido vistazo nos indica que el futuro está lejos de ser seguro.Con el incremento de problemas como diabetes, enfermedades del corazón y depresión, el documento nos advierte que sería extremadamente inocente y complaciente asumir que no habrá otra enfermedad como el SIDA, el Ébola, u otro SARS, tarde o temprano.¿Por qué nos está sucediendo esto a nosotros?


Según el reporte, el riesgo a la salud proviene, principalmente, del comportamiento humano. Tan sorprendente como pueda parecer, los cabalistas también escribieron sobre futuras enfermedades que podrían causar aflicción a la humanidad en el siglo XXI. Como los doctores de hoy, ellos también afirmaron que el individuo juega un papel protagónico en estas aflicciones, y brindaron una posible solución a la amenaza contra la salud que enfrentamos hoy en día.Pero se preguntarán, ¿qué saben los cabalistas de medicina?


La medicina moderna define una enfermedad como la interrupción del proceso de homeostasis, el balance dentro de nuestro cuerpo. Cuando la función de una célula o de un órgano es interrumpida, el cuerpo es también interrumpido, y como resultado, nos enfermamos. Con el propósito de vencer la enfermedad, el cuerpo hace cualquier cosa para restablecer el balance de todos sus sistemas.Sin embargo, los cabalistas nos indican que el proceso de balancear ocurre no sólo en el cuerpo.


De manera similar a la medicina moderna, la Cábala nos explica que existe un proceso progresivo de homeostasis dentro de toda la Naturaleza. En anteriores escritos, los cabalistas describen a la Naturaleza como un sistema integral donde todas las partes cooperan en perfecto balance y armonía, manteniéndose así por la preocupación recíproca entre todos los elementos.El Prof. Guntar Blubel, Premio Nobel de Medicina y Fisiología, notable investigador en multiplicación celular, recientemente declaró que, de acuerdo a descubrimientos científicos, ''el principio de reciprocidad es clave para la existencia de cada sistema en la Naturaleza''.Las células en un cuerpo viviente representan el mejor ejemplo, conectándose una a la otra al darse mutuamente al cuerpo como un todo. Cada célula recibe lo que necesita para su existencia y utiliza todos sus poderes para cuidar del cuerpo entero.


En síntesis: Buena salud = Una buena relación con la NaturalezaDe igual forma, cada elemento, en cada nivel de la Naturaleza, actúa en favor del todo al cual pertenece, y así encuentra su plenitud. Cuando algún individuo rompe este balance, todos los sistemas en él inmediatamente actúan para nivelar las presiones y restablecer el equilibrio interrumpido.Por ejemplo, cuándo la presión interna del centro de la Tierra crece, y la capa externa no puede aguantar esta presión, un volcán hace erupción.


De acuerdo a la Cábala, las nuevas enfermedades que están surgiendo en la actualidad no son más que una manifestación del creciente desbalance en la relación del hombre con la Naturaleza.Lo que aún no podemos ver es que los humanos somos igualmente parte del sistema integral de la Naturaleza que tiene reglas aplicables no sólo a los minerales, plantas y animales, sino también a nosotros. Si nos familiarizamos con esas reglas sabremos cómo mejorar la situación.


Tratamiento de raíz

No es novedad que el egoísmo en la sociedad humana se está incrementando constantemente. Uno se aprovecha del otro, disfruta del sufrimiento de los demás, y se vanagloria de la destrucción del otro. Con esta actitud egoísta, el hombre se desvía del curso de la Naturaleza, rompiendo sistemáticamente la ley de balance y reciprocidad, y como resultado, sufre una dolorosa reacción de la Naturaleza misma, que siempre balancea lo que encuentra desequilibrado.Esta actitud egoísta que tanto prevalece en la sociedad moderna es como un boomerang: se devuelve para golpearnos con enfermedades y fenómenos a los que no encontramos explicación.


Aún con la gran cantidad de recursos y tecnologías que invertimos en nuestros sistemas de salud, apenas rasguñamos la superficie del problema. En vez de luchar con cada síntoma nuevo que emerge, es tiempo ya de atacar la raíz del problema: el egoísmo humano.Sin embargo, esto no significa que mañana debamos decir adiós a los doctores. Más bien, aunque sigamos visitando clínicas, debemos empezar a tratar el problema de raíz y corregir el egoísmo humano.


''La Cábala nos enseña cómo ampliar nuestra percepción y darnos cuenta que somos parte del mismo sistema. Con ello, restableceremos el balance con la Naturaleza, y la mayoría de las enfermedades simplemente desaparecerán, ya que su causa principal dejará de existir. Y así, corregir nuestro ego", dicen los cabalistas, es el remedio multiuso.

viernes, 28 de marzo de 2008

LAS ACCIONES DE LA LUZ por Rav Michael Laitman


Hay 3 acciones principales que cumple el Creador, el cual también es conocido como la Luz:
Al principio Él crea un deseo y construye el alma del hombre.


Luego, en unión con el hombre y de acuerdo a las demandas de este, cuando el hombre puede tomar parte activa en el proceso, el Creador le inicia en la senda de la corrección (Tikun), siempre y cuando el hombre tenga el deseo de hacerlo y se encuentre preparado para ese nivel.
Y mientras el Creador conduce al hombre en el proceso de corrección, en esta misma medida le llena con Su Esencia (Atzmuto).


El Creador se manifiesta en el hombre, se aloja en su interior y lo colma. En otras palabras, esto significa en el lenguaje de la Cabalá que la Luz crea el recipiente (Kli), lo conduce a la corrección (Tikun) y lo llena.


En vez de "Creador" usamos la palabra "Luz" porque de esa manera se denomina a la revelación del Creador en el interior del hombre.


Para que podamos tomar parte activa en el proceso de corrección y en el llenado del recipiente, necesitamos saber de qué manera debemos hacerlo, dónde exactamente se encuentra el "punto" en que tenemos que concentrar nuestros esfuerzos, ya que de otra manera podríamos estar buscando durante 20 ó 30 años, sin llegar al resultado deseado.


En el mundo hay muchos que se ocupan de la Cabalá, leen varios libros, estudian durante días y noches, se visten con una ropa especial, hacen ejercicios, etc.


Qué no han hecho tantas personas durante miles de años con el fin de recibir una gota de espiritualidad, una sensación de lo superior, para poder encontrar alguna conexión con el Creador, unirse con Él, y en cierta forma, encontrar el tiempo y el lugar comunes al Creador y al hombre, donde el hombre pudiera conectarse al Creador y el Creador al hombre.


Pero el Creador no responde a la mayoría sino sólo a unos pocos de aquellos que están dispuestos a afrontar todos los sufrimientos posibles y limitaciones, con la finalidad de conocerle.
Baal Hasulam (rabino Yehuda Ashlag) habla sobre esto en sus cartas: que mucha gente, durante miles de años, realmente se martirizaron sólo con el fin de encontrar al Creador; pero, Él no les contestó. Baal Hasulam consideró a este aspecto de la búsqueda, como el orgullo más grande de todos los orgullos.


Hay que entender el significado de esta frase, ya que no es tan simple hacerlo. Es decir, hay algún tipo de código y tenemos que buscar el verdadero, para poder establecer realmente el canal de comunicación entre nosotros y el Creador, o más bien, construirlo de nuevo, limpiarlo, ya que toda conexión entre el Creador y el hombre ya existe de por sí.


Hoy en día como antes, nosotros estudiamos en libros que se estudiaban en el pasado. Actualmente, se pregunta ¿por qué si en el pasado la gente no logró con el estudio de dichos libros establecer la conexión con el Creador, ahora es más grande la perspectiva de lograrlo a través del estudio de los mismos libros?


El éxito en dichos estudios depende de la exigencia que aflore en el hombre en relación a los mismos, es decir, que depende de lo que él quiera conseguir del estudio mismo.


El estudio es igual que "recibir visitas", el tiempo cuando el hombre tiene una solicitud y tiene el permiso de hacerla al Creador.Entonces lo más importante aquí es saber qué es lo que hay que pedir y no dejar de hacerlo. Como alguien que esté enfermo gravemente y piense todo el tiempo que debe sanar y que ninguna otra cosa en el mundo diferente a esta, le interese ni exista para él. Así también nosotros, igual que un enfermo grave, tenemos que pensar sólo en nuestra enfermedad, que nos falta establecer la conexión con el Creador. Y si esa conexión se realiza, junto a ella se realizarán todas las otras cosas.

domingo, 23 de marzo de 2008

HASTA QUE NO PUEDA DISTINGUIR... por Rav Michael Laitman


El relato de Ester (Meguilat Ester) es una profunda obra cabalística, destinada a exponer ante nosotros la historia de nuestra existencia. Haman y Mordejai, los dos personajes opuestos de la Meguilá, simbolizan dos fuerzas internas que actúan en conjunto hacia una meta común: acompañar al hombre en su camino espiritual, hasta llegar a la unión plena con la Fuerza Superior, mientras se encuentra en esta vida.

Pareciera que el relato de Ester, como si fuera una buena obra teatral, expone ante nosotros una trama aparentemente simple que consiste en una “buena” lucha entre el “villano” llamado Haman y el “héroe” –que triunfa al final-, llamado Mordejai. Sin embargo, lo que dicen los escritos cabalísticos, al respecto, es algo totalmente diferente.


La Chispa


La sabiduría de la Cabalá nos explica que en cada ser humano existen dos fuerzas motivadoras que lo impulsan de manera inconsciente: Una es llamada Haman –que nos incita a pensar sobre nuestra vida material- y la otra, Mordejai –que nos despierta y atrae hacia la Meta de la vida.


La fuerza de Haman es la que predomina en nosotros, hasta que de pronto, en una de nuestras reencarnaciones, despierta en nuestro interior la segunda fuerza –la chispa llamada Mordejai-, que evoca en nosotros el deseo de algo más elevado, más sublime. Mordejai nos lleva a buscar respuestas a las interrogantes que nos inquietan, y a querer conocer la fuerza oculta que opera toda la realidad.


El relato de Ester habla sobre el momento en el que esa chispa brota en el corazón del hombre, impulsándolo a querer intensamente, algo más allá de lo que este mundo le puede ofrecer.


Haman, entonces, representa el ego que nos tienta a perseguir todos los placeres de este mundo (comida, sexo, familia, dinero, honor, conocimiento), mientras que Mordejai, quien ya no se satisface con éstos y busca algo más elevado, se encuentra atraído a sentir el mundo espiritual y a establecer una relación con la Fuerza Superior.


Y es precisamente aquí que se abren los telones en el drama verdadero de Ester.


Estrecha lucha


El hombre que responde a la convocatoria de su “Mordejai”, comienza a reconocer que, contrario a todas sus expectativas de hallar la espiritualidad, su fuerza egoísta –su Haman- es la que se está incrementando, alejándolo más y más de la espiritualidad, y se siente perplejo.


Súplica verdadera del amor


“Y sólo cuando el hombre ve que Haman quiere destruir todo aquello que pertenezca a la espiritualidad, puede hacer una súplica verdadera de ingresar en la espiritualidad”, (Rav Baruj Ashlag, Dargot HaSulam “Grados de la Escalera”, Artículo 858).


El hombre ve que todos sus esfuerzos de alcanzar el Mundo Superior, no están dando frutos. Pero cuando verdaderamente demanda alejarse de Haman –aún sin poder realizarlo-, la fuerza espiritual, especial de Mordejai comienza a mostrarse vigorosamente, indicándole que la única manera de conseguirlo es pedir “auxilio” de la Fuerza Superior.


Este auxilio puede ser brindado mediante la sabiduría de la Cabalá, al involucrarnos en el estudio de los estados superiores, sublimes, que deseamos alcanzar. Cuando estudiamos con un deseo ardiente de escapar del dominio de Haman, anhelando conocer la Realidad Superior, desarrollamos una atracción verdadera por la espiritualidad, la entrega y el amor. Como consecuencia, la Fuerza Superior nos va liberando paulatinamente del dominio de Haman, elevándonos hacia el alcance espiritual.


Ingreso en la espiritualidad


Cuando el hombre llega a la espiritualidad, descubre que ninguno de sus deseos o tendencias existieron en vano. Se da cuenta que ambas fuerzas –Haman y Mordejai- son neutras, ni buenas ni malas, y que le ayudaron en su desarrollo hacia la espiritualidad.


Descubre que todas las interrogantes que le aquejaban, la sensación del vacío de la vida común, y la gran necesidad de alcanzar algo sublime, provenían de esta fuerza especial llamada Mordejai. También ve que todos los momentos difíciles causados por Haman, simplemente lo habían estado conduciendo en la dirección del desarrollo espiritual.


Después que alcanza la espiritualidad, uno descubre claramente cómo debe utilizar el poder de ambas fuerzas para seguir desarrollándose hacia la eternidad y la plenitud. Entiende que ambas se originan en las Alturas, o sea, provienen de la misma raíz espiritual. Y aunque el individuo haya visto a ambas fuerzas como contrarias, al comienzo del camino, cuando penetra la realidad espiritual, logra ver que ambas tienen un papel determinante en el alcance de la meta final.


Dos fuerzas – una sola meta


El relato de Ester describe dos estados en el sendero espiritual que atravesamos, el comienzo y el final, en donde alcanzamos, mediante la sabiduría de la Cabalá, la cima de nuestro desarrollo espiritual.


En su artículo 865, “Grados de la Escalera”, explica el Rav Baruj Ashlag que en la Cabalá se refiere a estas dos etapas, como “Hasta que no pueda distinguir entre el maldito Haman y el bendito Mordejai”.


Esto significa que al principio, uno no podía distinguir entre ellos por no estar consciente que ambas fuerzas existían en él. Y al final de su desarrollo espiritual, las ve como una que sirve un solo propósito: traernos a la cúspide de la existencia.


La sabiduría de la Cabalá nos enseña el secreto recóndito de la Meguilá: cómo combinar estas dos fuerzas para que nos propulsen a ascender hacia la plenitud. Cuando lo hagamos, podremos experimentar una relación plena e infinita con el Creador, gozando eternamente de Sus deleites, “Hasta que no podamos distinguir…”


* El Rav Dr. Michael Laitman es máster en ciber­nética, doctor en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más información en www.kabbalah.info y www.kab.tv/spa

jueves, 31 de enero de 2008

TEMAS SELECTOS DE CABALÁ por Rav Michael Laitman




La plegaria



La plegaria es el trabajo del corazón. Ésta expresa los deseos que vienen del corazón. Aún el hombre no tiene poder sobre esos deseos por sí mismo. Él ha sido creado de tal manera que nunca sabe realmente qué buscar o cuáles son sus verdaderas intenciones. Por lo tanto, también la naturaleza esencial de sus plegarias es inalcanzable. Por el contrario, todo lo que es expresado en el libro de plegarias es lo que el hombre debe aprender a querer. Si el hombre trabaja en sí mismo para dirigir y controlar sus deseos y pensamientos alcanzará el nivel de deseos y ruegos de los autores del libro de plegarias, los miembros de la Gran Asamblea (quienes escribieron el libro de plegarias judío hace dos mil años durante un largo exilio.)



En la medida que una persona concuerde con sus deseos de forma armoniosa con los de los autores del libro de plegarias, algunos pasos preliminares son requeridos. Debemos entender la naturaleza de lo malo y lo que esto trae consigo. El hombre está esencialmente inclinado al egoísmo, debe entender que ésta es la fuente del mal. Debe entenderlo y sentirlo de la manera más intensa posible en la parte más profunda de su alma.



La evolución de las almas



Todo es alcanzado por comparación. Al comparar los atributos del Creador con los nuestros nos damos cuenta de Su poder y de nuestra bajeza. Uno necesita estar de ese modo al tanto de Su magnificencia y Su omnipotencia. La fe significa sentir al Creador y Su Presencia.



Todas las almas pasan a través de los siguientes estados:



1. La fase que precede su descenso a nuestro mundo.




2. La fase durante la cual son dotadas con cierta deficiencia llamada egoísmo. Esto es lo que las almas perciben como la encarnación física.




3. La fase durante la cual las almas se perciben a sí mismas y al universo espiritual completo después de la consumación final.



La fase que precede el descenso inicial del alma es llamada "Olam Ein Sof", el mundo sin fin donde las almas reciben sin límite la Luz del Creador. Después el alma es envestida con egoísmo y desciende a "Olam Ha Ze", este mundo, donde su unión al mundo espiritual es remota. Esta no siente más al Creador y no percibe más su condición previa. "Este mundo" se refiere a la percepción del momento presente, o sea la parte de creación, del Creador que percibimos por medio de nuestros órganos sensoriales. El egoísmo es colocado dentro de los sentidos.



El siguiente nivel es alcanzado al poner bajo control los órganos sensoriales. Este alto nivel lleva a una más amplia percepción de la creación. Este nivel es sentido antes del proceso de alcanzar "el mundo por venir", el mundo que percibiremos super-sensorialmente, que es lo opuesto al "real" en el que vivimos. Cuando percibimos a nuestro medio ambiente y a nosotros mismos, percibimos "su mundo". No obstante, es en el presente que empezamos a contemplar el futuro y la sensación inducida al proyectarnos al futuro es llamada "el mundo por venir." El proceso se repite a sí mismo "el siguiente día" cuando el "mundo por venir" se convierte en "este mundo" y así sucesivamente.



Un examen cercano de las escrituras de Baal HaSulam puede ayudarnos a entender el proceso por el que atravesamos a cada momento. Concerniente al comportamiento espiritual del hombre, el asenso solo puede seguir "la línea central" (por ejemplo, el comportamiento no polarizado a sus extremos.) La progresión a lo largo de esta línea central establece la condición en la cual, las Escrituras (Torá)-Creador-Israel emergen en una sola cosa.



El trabajo de la Torá



El Creador es la fuente que el hombre anhela. La Torá es la Luz, que llena al hombre en el momento presente. Israel es el hombre en sí mismo, esto es, su deseo de unión con el Creador. ¿Cómo pueden esos conceptos totalmente independientes ser idénticos? La meta de la creación consiste en crear al hombre en este mundo de forma que él pueda adherirse al Creador mientras aún viven en su cuerpo físico. El hombre asciende y cruza los mundos espirituales para alcanzar al Creador. Para ser más exactos, los mundos espirituales penetran en él a tal extremo que él y el Creador se vuelven idénticos. Esto es lo que significa la unión con el Creador. Uno ama al Creador, sigue Sus caminos y observa sus mandamientos. A este nivel, todas las cualidades del hombre, deseos y atributos se han transformado idénticos a los del Creador. La Torá se da al hombre de tal forma que él pueda acceder a este perfecto y eterno nivel y llenar el propósito de la Creación. La Torá solo puede ser dada al hombre después de su descenso a este mundo donde él es dotado de un cuerpo físico y con egoísmo. Los Ángeles no pueden recibir la Torá porque entre todas las criaturas solo el hombre posee absoluto egoísmo. Si el hombre escoge el camino de la Torá, puede neutralizar su cuerpo egoísta y sus deseos de tal forma que estos no actúen como un obstáculo entre él y el Creador. El hombre y el creador se unen. Esta unión es un salto atrás al Estado de la Procreación, antes del descenso del alma a este mundo, antes de que el alma sea "incapacitada" por el egoísmo. Mas allá, corrigiendo su egoísmo el hombre puede escalar los peldaños de la escalera espiritual y alcanzar el nivel del Creador. Algunas criaturas están desprovistas de egoísmo y por lo tanto, no tienen una herramienta para progresar y se mantienen en su nivel inicial. Con excepción del hombre, todas las criaturas se dice que están "espiritualmente inanimadas y sin movimiento." Aún los Ángeles, las divinas fuerzas a través de las cuales el Creador gobierna la creación, no son independientes de la "fuerza-deseo" sino solo ejecutores de Su voluntad. El hombre al transformar sus muy desarrollados deseos egoístas puede transformarse igual al Creador.



El alma es una parte del Creador localizada en el hombre. El hombre nace con una envoltura de egoísmo y sin poder percibir ni al Creador ni lo espiritual. El egoísmo penetra sus órganos sensoriales, los cuales poseen cualidades opuestas a la espiritualidad. Cuando el hombre transforma su egoísmo en altruismo removiendo su cubierta de egoísmo, empieza a percibir la esencia de la creación en semejante forma que nada lo separa del Creador. A este nivel los tres puntos arriba mencionados se unen. Nuestra tarea es remover, con la ayuda de la Torá, todos los obstáculos entre el alma y el Creador. De todos los estudios de la Torá la Cabalá es el más eficiente porque ésta infiere en el hombre un rayo de Luz de la más alta intensidad mientras la estudia.



Egoísmo



No hay cosa semejante al movimiento de un mundo al otro en el "espacio" espiritual. Solo hay estados interiores, que nos habilitan a percibir nuestra envoltura interna. Es el Creador lo que nosotros percibimos, pero, ésta percepción esta nublada por pantallas representando las diferentes manifestaciones de nuestro egoísmo. La percepción del Creador, creación y espacio, cuando los obstáculos son suprimidos es progresivamente revelada; pero, nosotros no nos damos cuenta de eso. Las porciones de egoísmo que removemos corresponden a los niveles de la escalera espiritual o los "mundos" que ascendemos.



Los mundos no son nada más que grados de percepción que tenemos del Creador. EL egoísmo, que separa nuestra percepción del verdadero conocimiento, puede ser encontrado solamente en el hombre. Este no sucede con el Creador porque la perfección y apertura define su relación con el hombre. La ausencia del Creador sólo es sentida por el hombre que esconde los mundos de sí mismo, como si se estuviera escondiéndose detrás de los velos de su propio egoísmo. La remoción del egoísmo no ocurre a la primera.



Al principio, el Creador concede al hombre períodos de tiempo correspondientes a vidas en este mundo como una oportunidad de elevarse a sí mismo en forma espiritual. El hombre es maestro del proceso entero. Durante cada una de sus vidas consecutivas, el hombre debe remover cierta parte de su naturaleza egoísta y acercarse más al Creador. El hombre repetirá de nuevo una vida mientras no se corrija a sí mismo. La corrección significa que sus deseos llamados "cuerpo" en Cabalá no formarán más una barrera entre él y el Creador. Cuando esto ocurre los atributos del hombre lo vincularán al Creador sin importar el mundo en el cual el hombre se encuentre a sí mismo.



El abandono de la cubierta egoísta es llamado "la muerte terrestre" guiándonos a renacer en nuestro mundo. Las partes corregidas del egoísmo del alma emergen y una clase de "redistribución" toma lugar. Esto es porque todas las almas son una sola creación y todas las envolturas o cubiertas son puro egoísmo. La corrección del alma original se hizo posible al dividir en partes la única creación, el alma de Adán. Esas partes son almas individuales y es más fácil corregir cada fragmento que corregir el entero.





Esto explica por qué las almas se mueven de un mundo a otro durante la corrección. Cuando la corrección se haya completado, todas las almas individualizadas serán de nuevo unidas dentro de un deseo primordial. El alma primordial recibirá toda la Luz del Creador revelándose Su perfección. Finalmente, sólo existe el mundo sin fin, el mundo de perfecta unión con el Creador. Fuera de ese mundo, todo lo que el hombre percibe no es nada sino fragmentos de la perfección infinita, del mundo sin fin.



Un fragmento del mundo sin fin es llamado "Adam Kadmon", el siguiente "Atzilut" luego "Briá", "Yetzirá" y "Assiah," el más pequeño fragmento del mundo sin fin que corresponde a nuestro mundo. En otras palabras, el mundo sin fin como nosotros lo vemos con nuestros sentidos se contrae hasta alcanzar el tamaño de nuestro mundo. Cuando nuestra percepción se agranda podemos llamar a este mundo, por ejemplo, el mundo de Briá y así sucesivamente. Todo depende del alcance de nuestra percepción. El sujeto de nuestros estudios es solamente el hombre. Aparte del hombre y sus sensaciones sólo existe el mundo sin fin. El Maljut del mundo sin fin debe pasar por numerosas correcciones.



Nada es creado en vano. El Baal HaSulam cita el ejemplo de un pequeño insecto en la jungla, pasando toda su vida buscando comida y cuya existencia es totalmente desconocida. Aún este insecto y todas sus partes son muy importantes para el cumplimiento de la consumación final. Nada es creado en vano por el Creador y todos los eventos ocurren en armonía con la meta que nos acercamos. Este proceso nos concierne lo querramos o no, lo entendamos o lo ignoremos por completo. Todo progresa hacia el cumplimiento de la corrección como fue planeado por el Creador, hacia su completa revelación a todas las criaturas en este mundo.



Las diferentes partes de Maljut del mundo sin fin difieren en la intensidad de sus deseos. Corresponden en nuestro mundo a las partes del reino natural (mineral, vegetal, animal, humano). De manera similar, la humanidad esta compuesta de muchos tipos de personas. Entonces, ¿por qué nosotros estudiamos al hombre tan cercanamente y no estudiamos por ejemplo la corrección espiritual que las piedras necesitan alcanzar? ¿acaso no han sido colocadas en nuestro mundo para alcanzar el propósito de la Creación?



El hombre se sitúa aparte. La corrección de la naturaleza depende de la corrección humana. Trabajando en sí mismo el hombre "anima" a la naturaleza a ayudarse para alcanzar el estado de completa corrección. No obstante, el hombre mismo no ha recibido la Torá de nuestro mundo en la misma forma: La gente del mundo ha recibido 7 mandamientos, los judíos 613. Esos mandamientos son también observados en diferentes formas dependiendo del número de correcciones que un alma debe completar cuando llega a este mundo. Haber nacido en la nación de judíos no garantiza privilegios específicos. Los judíos tienen más correcciones que cumplir con relación a los demás.



Preceptos y espiritualidad



Los individuos necesitan observar mitzvot de acuerdo a su naturaleza. No obstante, esto no depende de su deseo de estar cerca del Creador; muchos creyentes y no creyentes nunca se preguntan a sí mismos acerca del Creador, el propósito de la Creación, delas correcciones y así sucesivamente. Estos hombres simplemente no han recibido de arriba el deseo de transformarse a sí mismos y cumplen mecánicamente lo que la tradición les ha enseñado. Son esos gestos mecánicos los que diferencian al hombre, naciones, marido y esposa, niños y adultos. Claramente un hombre que desea elevarse a sí mismo espiritualmente ha recibido esta aspiración del Creador. El, por lo tanto, será diferente de otro hombre que no ha recibido la misma aspiración de arriba. Por lo tanto, el hombre no debe ser distinguido por su apariencia, raza o género. Si estudia o no la Cabalá no es el problema. Quienes la estudian son simplemente los que han recibido la llamada de arriba y expresan el deseo de estudiarla. Entre las mujeres hay también ejemplos como el de las profetisas Deborah y Hulda que también fueron cabalistas.



Los ángeles son robots que cumplen ciertas tareas en el mundo espiritual, nada más "mueven" cosas de un lugar a "otro". Ellos no pueden crecer espiritualmente o moverse a través de varios niveles espirituales como los seres humanos. Son las fuerzas espirituales actuando en cada nivel espiritual.



Grados de profecía resultan de los esfuerzos personales. En nuestro mundo sólo existe el Creador, el hombre y el camino que lleva al Creador, al cual se le llama Torá. El medio ambiente del hombre (sociedad, familia, amigos) son sólo capas que lo separan del Creador y por medio de las cuales él nos influencia. El hombre es puesto en frecuentes situaciones complejas e insoportables, algunas veces llevándolo al sufrimiento y decepciones.



¿Cómo llegamos a este mundo?



El Creador remueve de sí mismo una pequeña parte (por decir) e implanta en ella egoísmo. Este egoísmo " universal" entonces se rompe en más pequeñas partes egoístas. Más tarde, una reintegración progresiva de esas partes causa la creación de los Mundos Superiores, Atzilut, Briá, Yetzirá, Assiah. Los más puros "fragmentos" son usados para la creación de los mundos espirituales más altos. Luego, los deseos más egoístas, precisamente el corazón de la creación, el Maljut del mundo sin fin lleva a la creación del alma de Adán, el primer hombre. Entonces, después del pecado de Adán, de nuevo la chispa de Divinidad, atrapada en el egoísmo se subdivide a sí misma de nuevo en pequeños y más pequeños fragmentos que forman nuestras almas.



Los principiantes que estudian Cabalá frecuentemente no perciben cómo está gobernado el mundo. Se preguntan si las acciones dependen de su elección o del Creador. Antes de que el hombre pueda iniciar un proyecto debe estar convencido de que sus acciones tienen consecuencias. Aún después de tener éxito, "paradójicamente", debe entender que todo depende solamente del Creador. Si pensamos de esa forma, progresaremos de forma correcta.



Hay cosas, que sólo se pueden sentir, no se pueden explicar. La encarnación de lo espiritual en lo material es difícil de describirse en palabras. La ciencia moderna puede justificarse a sí misma, pero, ¿cómo puede ser explicado el proceso por el cual un mundo toma la forma de otro? Las explicaciones cabalísticas sólo pueden ser posibles hasta el punto donde el alma de Adán es fragmentada. Esto no es debido a que los cabalistas no quieran aportar más explicaciones, sino porque la explicación corresponde a lo que el hombre siente y no puede explicar.



El egoísmo es una fuerza espiritual tan poderosa que el pensamiento de deshacerse de él difícilmente cruza nuestra mente. En orden de conocernos a nosotros mismos necesitamos vernos desde afuera, para sentir algo diferente que no sea nosotros mismos, para compararnos a con algo fuera de nosotros. Los objetos que nos rodean son percibidos porque están hechos del mismo egoísmo, de lo contrario permanecerían invisibles. El egoísmo toma muchas formas, la más restringida es en la que sólo se percibe a sí mismo, es la percepción que el hombre tiene en nuestro mundo, somos tan egoístas que solamente nos podemos percibir a nosotros mismos.



Cuando "crecemos" un poco, nuestro egoísmo llega mas allá de los límites de nuestro mundo y empezamos a percibir al Creador, este se vuelve espiritual, nuestro deseo no se basa más en el placer físico y mundano sino en el disfrute espiritual traído por la Luz del Creador.



El hombre es animado sólo por los deseos conscientes e inconscientes, nuestra razón nos ha sido otorgada para ayudarnos a tener sentido y alcanzar todos nuestros deseos; por consiguiente, el hombre no puede elevarse más arriba de sus deseos. Motivado por sus deseos y emociones, el hombre primero dirige el curso de sus acciones y se transforma conciente de ellas teológicamente (por la finalidad de éstas), sólo después de elegirlas.



¿Cómo se vuelve en verdad consciente de un evento que sucede? En reacción a las acciones del hombre el Creador manifiesta por grados Su majestuosidad, en orden de dar al hombre una mayor conciencia retrospectiva de las consecuencias de sus acciones. Aún el recordar nuestra forma de actuar depende del Creador, Él nos enseña el significado de nuestras acciones respondiéndonos, dándonos placer o sufrimiento, de acuerdo a nuestro mérito o culpa.



Nuestra educación es, por lo tanto, un proceso que se desarrolla cada segundo, pero no puede hacer que nos corrijamos a nosotros mismos en ninguna forma. Sólo debemos estar conscientes de nuestro egoísmo y de cómo nos encontramos sin ayuda cuando lo confrontamos, el Creador busca todo lo que no es parte de esta conciencia. A medida que el hombre avance en el camino espiritual, logrará moderar más su propia autoestima y entenderá más su verdadera naturaleza. En la proporción que el Creador se revele a sí mismo, el hombre gradualmente se dará cuenta de lo que es en realidad con respecto al Creador. Cuando sabemos esto progresamos en el camino espiritual.



Imaginemos a una persona que ha alcanzado el 99% de su corrección. El remanente 1% que no ha sido corregido parece mucho mayor que el previo 99%, la "pequeña paja en el ojo" parece enorme. Nuestras acciones y nuestro estudio nos habilita a estar conscientes del Creador y de nosotros mismos. Cuando el hombre se da cuenta de su absoluta insignificancia se desespera, no ve al Creador y el mundo entero le parece oscuro. Si mientras se encuentra en este estado oscuro, un hombre tiene en mente que la fuente espiritual de todo no es más que el Creador a quien él puede pedir cosas y sobre quién todas las cosas dependen, él estará conciente de su lazo espiritual con el Creador, entonces dejará de desesperarse, entenderá que esas aparentes condiciones negativas son enviadas en forma temporal de arriba y que son inevitables.



La forma que nos conectamos nosotros mismos con el Creador no le interesa a Él. Lo más importante para el hombre es entender que Él existe. El Creador envía los deseos para que podamos reaccionar a Él y crecer espiritualmente.



Mandamientos con intención



Yo no me hago entender a mí mismo y ese es mi problema. Cuando uno hace énfasis en el desarrollo espiritual e interior, la observación mecánica no se echa a andar, simplemente no es evocada. La atención es puesta en la intención detrás del mandamiento, no en su observación física. Una tercera parte puede concluir que la observación física es ignorada. Se dice que: " Un mandamiento sin intención es como un cuerpo sin alma" (mitsvah bli kavanah keguf bli Neshamáh). La diferencia entre los cabalistas y creyentes, no creyentes, judíos, gentiles, radica en el hecho de que los cabalistas quieren desarrollar la intención localizada dentro de los gestos, no contemplan los gestos como tales. La forma de observar los mandamientos concierne a la Torá revelada (convencional)



Está descrito en el Código de Ley Judío ( "Shuljan Aruj".) que las leyes descritas en éste código deben ser seguidas por todos, son fácilmente entendibles y no requieren de ningún prerrequisito.



La intención localizada en el cumplimiento de los preceptos no tiene importancia y los mandamientos no transforman al hombre o lo obligan al crecimiento espiritual. Esos mandamientos pueden ser cumplidos repetidamente por un individuo sin modificar a la persona egoísta que era cuando se transformó en observante de ellos.



Usualmente la observancia de la ley es cuestión de educación. A uno no se le pregunta si la quiere observar o escoger el ser libre de actuar de cierta forma. Uno es educado desde la cuna y nuestro comportamiento esta condicionado por hábitos, esos hábitos son llamados "guirsa de yankuta". Promesas de todas las bendiciones de este mundo y del mundo por venir refuerzan esos hábitos. Como en hombre es egoísta, disfruta y acepta esas promesas, además muchas situaciones son resueltas por él, mucho mejor que las de gente ordinaria que no sigue los mandamientos.



Tiempos modernos



Hoy en día, debido a que las almas espirituales "maduras" descienden a nuestro mundo, la educación arriba mencionada se vuelve insuficiente. El hombre necesita dejar que su intención sea modificada para igualar sus deseos. La Cabalá habilita al hombre a cambiar sus intenciones egoístas por altruistas. Usando una pantalla (masaj) uno empieza a trabajar en sus deseos dirigidos a sí mismo con la intención de dirigirlos hacia el Creador.



El proceso de corregir el egoísmo es llamado "la observación espiritual de los mandamientos". El hombre es dotado con deseos para que él pueda desarrollar su intención de usarlos "Vueltos hacia el Creador." Esos deseos no eran de él desde mucho antes porque no tenía la capacidad de crear una pantalla (masaj) Esos deseos son nuevos; ellos son de naturaleza espiritual lo que significa que corresponden al deseo de regocijo en la divina presencia, son cultivados en un hombre capaz de construir una pantalla contra los deseos egoístas para regocijarse en el Creador son llamados "Klipot" o "deseos impuros." En esta etapa el hombre se ha sobrepuesto a los deseos mundanos como el sexo, riqueza, fama, poder, y ahora ansía más placeres espirituales.



Existen 613 deseos impuros. Estos nacen en el hombre y van del más fácil al más difícil de corregir. Cuando el hombre adquiere una pantalla en contra de sólo recibir para sí mismo (Klipá), se recibe una intención "vuelta hacia el Creador" (kedusha.) Los deseos corregidos de uno pueden entonces recibir la "Luz" espiritual, sentir el Creador y nos llevan a la alegría de tener equivalencia de forma con el Creador.



La corrección de deseos corresponde a lo que es llamada “observancia de los mandamientos”. La Luz espiritual recibida es la percepción del Creador que corresponde a la Torá. Está claro que la observación física de los mandamientos difiere de la espiritual, no obstante, la observación interior espiritual no previene o cancela a la física, esto es precisamente debido a que quien observa los mandamientos vive en ambos mundos y puede reconciliar dentro de uno mismo los dos modos de observación.



De lo anterior resulta que la observancia física de un código de leyes no afecta los mundos espirituales, esto es a lo que se refiere la oración " un mandamiento sin intento es como un cuerpo sin alma" (espiritualmente muerto). Un mandamiento no puede ser inspirado por una intención "li chema" cuando sus gestos correspondientes no se refieren a la observancia espiritual. Un hombre puede estar sin manos y aun así observar todos los mandamientos espirituales que requieren "manos espirituales", por ejemplo, los deseos espirituales.



Nuestra alma es referida como un cuerpo, "partzuf", está compuesta de 613 partes, los atributos de nuestro cuerpo biológico. Cada una de las 613 partes de este "cuerpo" espiritual, este partzuf, corresponde a un deseo específico. El partzuf se divide a sí mismo en dos partes, dos tipos de deseos: los deseos que corresponden a dar sin restricción (lehashpia al menat lehashpia) y los que corresponden al deseo de recibir sin restricción, pero no por nuestra propia satisfacción (lekabel al menat lehashpia)



División de deseos



Los 613 deseos del alma están divididos en 248 deseos positivos, a través de los cuales el hombre puede alcanzar una intención "li chema" y 365 deseos negativos que el hombre no puede usar en orden de ganar una intención "li chema." La diferencia entre los dos deseos no tiene nada que ver con la intención. En ambos casos la intención es natural y exclusivamente "vuelta hacia el Creador." La diferencia radica en el poder del deseo en sí mismo: si el deseo es débil este no despertará intenso placer.



No obstante, este deseo lo habilita a uno a sentir la unión con el Creador. El placer sentido es llamado el placer de dar sin restricción, es decir, el deseo de satisfacer al Creador porque sólo es posible satisfacerlo al recibir de Él. Pero debido a que este deseo no puede ser sentido con suficiente intensidad, él no puede dar verdaderamente al Creador. Este deseo existe solamente en nivel de equivalencia de forma con el Creador.



Todos los deseos nacidos en el hombre son deseos egoístas. Esto significa el deseo de recibir sólo para nuestro propio placer. Únicamente la intención "vuelta hacia el Creador" transformará este en un deseo altruista, por lo tanto, la diferencia radica solamente en el propósito. Eso es lo que hace a la Cabalá muy importante, porque nos ayuda a transformar nuestra intención.



La intención "vuelta hacia el Creador" es llamada "pantalla" porque ésta previene de "recibir para uno mismo" y genera que la intención sea "vuelta hacia el Creador."



Nacimiento del alma



Esta transformación es llamada "el nacimiento" del alma por que el alma corresponde a los deseos vueltos hacia el Creador. Cuando esta fase toma lugar revela el alma del hombre. Es la intensidad de este nuevo deseo, ayudar al hombre a sentir al Creador. Este deseo de recibir placer acoplado con la intención "vuelta hacia el Creador", lo llena a sí mismo con Su presencia, Dicha Espiritual y Luz (todos estos son sinónimos de la misma sensación.) Las intenciones correctas aparecen progresivamente a lo largo del tiempo con el estudio de la Cabalá. Esta es la ciencia del intento (Kavannah), habilitando el corazón del hombre a anhelar espiritualidad. Si el hombre estudia Cabalá pero no puede experimentar un cambio altruista a su intención mientras está estudiando, se dice que está en el período "lo li chema" durante el cual no hay orientación hacia el Creador. En esta etapa el hombre aún trabaja para sí mismo y pertenece a sus deseos egoístas, a nuestro mundo. Este es el nivel que precede a cruzar el majsom (barrera)



Si el hombre no se preocupa por la transformación de su intención, no está en el nivel "lo li chema". Los gestos que él hace no tienen vida, no obstante, todos los seres deben eventualmente retornar al Creador. El cambio en la perspectiva también tomará lugar para aquellos que observen mecánicamente. Serán obligados a clarificar su relación a la vida, a su fuente, al Creador y moverse de "lo li chema" a "li chema". En cualquier caso, los gestos físicos son justificados pero el hombre debe esforzarse para sobreponerse a sus límites. Esto es lo que hace a los cabalistas diferentes.



El Mesías: ¿Una fuerza o un hombre?



El Mesías es una fuerza espiritual, es la Luz que penetra los deseos para sí mismo del hombre, para corregirlos de tal forma que se conviertan en altruistas, es decir, idénticos a los del Creador. En nuestro mundo todas las fuerzas espirituales son manifestadas en vestiduras materiales.



Por ejemplo el rabino Simón, el Ari, Yehuda Ashlag, representan la fuerza espiritual radiando la Luz de la corrección. Esta fuerza aparece en nuestro mundo como un hombre, un cabalista, un profesor, el autor de un libro. Por lo tanto el Mesías es un guía que es aceptado por la humanidad de forma progresiva. La humanidad seguirá el camino señalado por el Mesías porque maldad y sufrimiento serán sentidos por todos y no habrá otra salida. La gente se encuentra en un nivel donde no pueden imaginar la venida del Mesías como una Luz sino sólo como una escalera humana; sin embargo, para los cabalistas el Mesías es la fuerza espiritual de corrección (en la imagen del mundo de A'B-SA"G).

jueves, 3 de enero de 2008

CABALÁ:LA LEY DE LA REALIDAD por Rav Michael Laitman



La cercanía o lejanía corporal no es lo mismo que la cercanía o lejanía espiritual.Cuando hay algo que realmente queremos, éste ocupa todos nuestros pensamientos, sentimientos e imaginación.

Como el hacha corta y divide un objeto físico en dos, así la desemejanza en forma separa y divide el objeto espiritual en dos.No se trata de estar cerca o lejos físicamente sino de la equivalencia en forma.Las personas son iguales en forma [cuando] cada una ama lo que la otra ama y odia lo que la otra odia.Prefacio al Zohar (Rabí Yehudá Ashlag)


Fíjate qué curioso es nuestro mundo. Tú y yo nos encontramos a un me­tro de distancia, hablamos, nos vemos, pero ninguno tiene la menor idea sobre los pensamientos y deseos del otro o de dónde real­mente está.


Es posible que en este momento estés pen­sando en otra persona que vive o vivió en algún otro continente o época.


Es sabido que las perso­nas enamoradas llevan con­sigo a su enamorado adon­de sea que vayan. Hablarles es una experiencia realmen­te aburrida; aunque estuvie­ran contigo, sus pensamien­tos están en su maravilloso mundo de los enamorados.


En contraste a esto, si me preguntaras al lado de quién estuve sentado hoy en el tren en camino al trabajo, o al lado de quién estuve parado en la fila para com­prar las entradas de la semifinal de fútbol, segura­mente no podría decirte, porque mientras esperaba en la fila o viajaba en el tren, estuve pensando en otras cosas o personas.


En conclusión, la cercanía o lejanía corporal, no es lo mismo que la cercanía o lejanía en nuestra vida in­terna. Es decir, cuando hay algo que realmente quere­mos o con el que sentimos proximidad, éste ocupa to­dos nuestros pensamientos, sentimientos e imaginación.

Equivalencia natural


Si observamos cómo fun­ciona la ley de equivalencia de forma en la naturaleza, notaremos que no hay nada nuevo aquí. Vemos sólo lo que nuestro sistema de percepción -por ejemplo, el ojo- es capaz de captar por equivalencia de forma.


El ojo humano divisa una longitud de onda que con­cuerda con la gama que va desde el violeta hasta el rojo. Por eso, somos inca­paces de captar una longi­tud de onda más alta que la violeta, por ejemplo, la ul­travioleta, a menos que tengamos un equipamiento apropiado.


La abeja divisa una lon­gitud de onda ultravioleta y de esa manera localiza flores de distintos tipos. Los mos­quitos, en cambio, captan la longitud de onda apropiada a ellos y así pueden dirigir un ataque directo a tus venas. La ley de equivalen­cia de forma funciona aquí de una manera ¡muy tangi­ble!


Sabemos que la realidad está compuesta de múltiples frecuencias que afectan nuestras vidas aunque so­mos incapaces de percibir­las, como la radiación de los rayos X, o las ondas de radio. Si sólo tuviéramos el instrumento adecuado de captación, capaz de trans­formar estas ondas en una longitud adecuada a nues­tros sistemas naturales de percepción -los oídos, ojos, nariz y diversos sensores de nuestros cuerpos- podría­mos reconocer la existencia de estas ondas en el aire.


Por ejemplo, si te pregun­tara si ahora hay alguna transmisión en tu estación de radio predilecta, contes­tarías que no lo puedes saber a menos que prendié­ramos la radio en la fre­cuencia de dicha estación. ¿Qué es entonces lo que se genera en la radio?


El aparato de radio sim­plemente sintoniza la fre­cuencia que ya se encuentra en el aire, incluso antes de prenderla. Luego convierte el mensaje producido por la emisora radial, de una fre­cuencia de onda que no podemos percibir, a una que nuestro oído es capaz de captar.


Cercanos y lejanos


Cuando usamos el térmi­no cercano, nos referimos por ejemplo a la tía Juanita que vive en Buenos Aires o a José, el hijo de Rosa, la hermana de la abuela. A veces también usamos ese término para enfatizar la cercanía de ideas entre no­sotros, como cuando ambos creemos que es necesario un cambio social en el país. Otras veces, este concepto se usa para expresar la medida de amor recíproco entre nosotros; por ejemplo, al pensar y desear que el otro tenga una vida buena y agradable.


¿Qué es entonces, la cer­canía espiritual?


La equivalencia de forma espiritual


En el mundo espiritual funciona la ley de la equi­valencia de forma, sólo que en el mundo espiritual no se habla de la igualdad de frecuencias u ondas, sino de una semejanza o desemejan­za de intenciones.


En el mundo espiritual se miden sólo las intenciones (los pensamientos). La naturaleza del hombre es pen­sar en sí mismo y su propio provecho, mientras que la Fuerza Superior que dirige nuestras vidas y toda la realidad, actúa sólo por amor; para dar, otorgar.


Así, en el plano espiritual existe una inversión de for­ma entre el ser humano y la fuerza que dirige nuestras vidas. Por lo tanto, si nues­tro deseo es conocer y entender el Gobierno sobre el mundo, tendremos que adquirir el atributo de otor­gamiento. Mientras sigamos pensando sólo en nosotros mismos y en nuestro benefi­cio, no podremos saber las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor y dentro de nosotros, ya que queda­remos en un estado opuesto al de la Fuerza Superior.


Sólo si encontramos la manera de elevarnos por encima de nuestro egoísmo, liberándonos de la auto-preocupación, alcanzaremos la medida de equivalencia de forma, como dijeron nuestros sabios: Así como Él es misericordioso, tam­bién tú serás misericordioso; así como Él es piadoso, también tú serás piadoso.
Así penetraremos en un mundo nuevo, de otorga­miento, generosidad y amor. Por consiguiente, lo­graremos experimentar el bien y la felicidad; ¡la Meta principal de la Creación