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lunes, 23 de marzo de 2009

UNA SONRISA AGRIDULCE, PERO UNA SONRISA AL IN Y AL CABO

Una niña iba paseando por las calles de Madrid, con su perro atado a una correa.
Repentinamente, el perro enloqueció y atacó a la niña, su dueña.
Un peatón que accidentalmente pasaba por allí, intervino y defendió a la niña, matando al perro que no era, ni más ni menos, que un Pit Bull, un perro de presa.
Mientras el peatón tranquilizaba y calmaba a la niña, se le acercó un periodista.
-¡He visto todo!¡Una completa hazaña! Ya tengo los titulares de todos los periódicos de mañana: "Madrileño salva a una niña indefensa del ataque de un perro asesino".
-Perdone, le dice el peatón, pero no soy madrileño.
- No importa, cambiamos el titular a:"Ciudadano español salva a una niña indefensa del ataque de un perro asesino".
-Lamento incomodarle, pero no he nacido en España, espetó el anónimo peatón.
- Eso es irrelevante, contesta el infatigable periodista. Cambiamos de nuevo el titular a : "Europeo salva a una niña indefensa del ataque de un perro asesino"
Apesadumbrado por la insistencia del incansable informador de la verdad, el anónimo héroe le confiesa: "Soy israelí".
Sobreponiéndose a la losa de la verdad, el periodista no ceja en su empeño. "Bueno, eso es accidental y podemos, de nuevo, cambiar los titulares: "Judío asesina a la mascota de una niña indefensa".