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viernes, 13 de marzo de 2009

PARASHÁ TETSAVÉ/KI TISHÁ por Rav Peter Tarlow


A causa de la celebración religiosa de Purim estudiamos durante la semana pasada Meguilat-Ester (El Libro de Ester). Esta semana volvemos a nuestro ciclo normal y estudiamos la parashá de la semana pasada Tetzaveh (Éxodo 27:20-30:10) y la para esta semana llamada "Ki-Tisah" (Éxodo 30:11-34:35).


Estas dos secciones semanales son dos secciones que no se suelen leer juntas. De hecho, la primera es una de las secciones de la cual muchos lectores de la Biblia preferirían hacer caso omiso. Al contrario, Ki-Tisá nos mantiene el interés ya que trata de la subida de Moisés al Monte Sinal para recibir los Diez Mandamientos y con la historia trágica del becerro de oro. Así se parecen que estas dos secciones semanales son muy diferentes una de la otra.


La primera de las dos que estudiamos se ubica entre la entrada de los Hijos de Israel en un futuro precario. Leímos en una parashá anterior que Moisés debió confesar que Israel va adelante con nada más que la fe. En Éxodo 10:26 dice Moisés "V'anajnu lo nedah ma naavod et Adoshem ad boanu shamah/No sabremos que hacer para servir a D'ós hasta nuestra llegada" Es decir que Moisés tenía una visión y su viaje era un viaje de fe, pero no tenía la más mínima idea cómo iba a llevar a cabo esta visión. Ahora en Tetzaveh, D'os establece la primera estructura en la construcción del Mishcán (tabernáculo portátil). En la parashá que sigue debido del becerro de oro nos enteramos de que cuan rápidamente el pueblo vuelve a la idolatría.


Irónicamente en Tetzaveh aprendemos cómo Aron hubo de vestirse para servir a D'ós como su Cohen Gadol (Gran Sacerdote) cuyo trabajo era dirigir al pueblo en la adoración de D'ós y al contrario lo dirige a la adoración de un ídolo.


Si leemos juntas estas dos secciones que aparecen estar deshilvanadas, vemos que el texto nos enseña que hasta las mejores de ideas necesitan una estructura. En la primera nos enteramos de la manera cierta de construir el mishcán, cómo han de juntar lo espiritual con lo intelectual, y cómo se unificará lo físico con lo metafísico. Es de notar la diferencia de la construcción del Mishcán de la de la torre del Babel. En ésta solo hay la ingeniería sin la espiritualidad, solamente el deseo de crear sin el de servir. En la segunda parashá estudiada aprendemos que se necesita la estructura no solamente en el mundo físico sino también en el temporal. Es en la parashá para esta semana que leemos acerca del concepto únicamente judío de Shabat (el sábado sagrado) y con este día la estructura del tiempo. La lección para esta semana es que la vida no es un solo momento sino un corriente que fluye por el tiempo y nos exige que integremos cada aspecto de la vida con nuestra relación con el Eterno. En los dos casos, hay un sentido de responsabilidad y obligación de dar cuenta por nuestras acciones, Desde la perspectiva de la Biblia todos tenemos una cantidad limitada de tiempo y de energía durante el cual podemos construir nuestro propio mundo. Cómo elegimos estructurar nuestro ambiente y el tiempo que D'ós nos ha dado es nuestra decisión. ¿Cómo van a usar lo suyo?