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lunes, 14 de julio de 2008

POEMAS DE SIÓN I de Yehudah ha-Levi

Hermosa Colina, alegría del mundo, ciudad del gran Rey,
¡por tí suspira mi alma desde los confines de Occidente!
Mis entrañas se conmueven cuando me acuerdo de antaño,
de tu Gloria que fue desterrada, y tu Templo destruido.
¿Ójalapudiera volar sobre alas de águila
para regar con mis lágrimas tu polvo, mezclándolos!
Te busco aunque falte tu rey, y aunque en lugar de tu
bálsamo de Galaad haya ardientes serpientes y escorpiones.
¿Cómo no me conmoveré ante tus piedras y nos la besaré, si es
a mi boca el sabor de us terrones másgrato que la miel?