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viernes, 11 de julio de 2008

PARASHÁ BALAK por Rav Peter Tarlow


No es mi costumbre mezclar lo personal con la parashá semanal. Esta semana es la excepción a esta regla. El domingo (6 de julio) muy por la mañana, recibí una llamada telefónica de la policía de NET Jérsey diciéndome que llevaron a mi padre al hospital y que yo necesitaba llegar allá lo más pronto posible. Al llegar allá mi padre ya había muerto. Aunque en una escala mundial su muerte no es una gran tragedia (vivió 93 buenos años y a lo mejor se murió instantáneamente de una hemorragia cerebral) su muerte da el ambiente para la parashá de esta semana, Parashaht Balak.


Pueden ubicar esta sección semanal en el Libro de Números 22:2-25:9. Es una de las más raras de la toda la literatura sagrada hebrea. Nos habla de cómo el rey malvado, Balak mandó a su "profeta" Balaam para maldecir a Israel. Durante el viaje el asno de Balaam hace todo posible para convencer a su amo que su misión está equivocada, hasta habla con Balaam. Por fin, las palabras de Balaam se hicieron en bendiciones. Sus "maldiciones transformadas en bendiciones" contienen las palabras famosas "Ma tovu ohalechah Yaacov Mischenotechah Yisrael/Qué buenas/santas son sus tiendas o Jacobo y sus moradas OH Israel."


Entonces ¿Qué tiene que ver todo esto con la muerte de mi padre? Mi padre, quien ahora es una parte de la historia, no era famoso en el sentido global ni un profeta. Sin embargo, cuando repasaba su vida de repente me di cuenta de la gran cantidad de vidas tocadas por su vida, muchas más de lo que sabía yo. Me enteré de cuan buena era su tienda y como su morada era una fuente de inspiración para tantos otros. La parashá para esta semana nos enseña que la historia no se compone solamente de los famosos mundiales sino también de los que tocan las vidas ajenas y ofrecen el cariño y la esperanza. Así era mi padre.


Una interpretación clásica de la parashá para esta semana es que D'os muchas veces nos habla pero nosotros elegimos no prestarLe atención. En la misma manera padres y amigos buenos nos hablan, y a veces les ponemos atención y a otras veces no les hacemos caso. El desafío que esta parashá nos presenta es ¿Somos suficientemente valientes para aprender a apreciar lo que tenemos, a ver el mundo como es, a oír los mensajes que nuestros queridos y amigos nos dan? Este desafío es tan valido hoy como en la época de Balaam. Todos nosotros hemos conocido un "asno" que nos habló la verdad y preferimos no prestarle atención. ¿Pueden pensar en un momento cuando un burro le habló la verdad y eligió no ponerle atención?



Mi familia se junta conmigo en agradecer a los que se enteraron de la muerte de mi padre y nos escribieron Gracias



Rav Peter Tarlow es el rabino de Oneg Shabat, y director de la casa de Hillel de la Universidad de Texas A&M