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lunes, 16 de junio de 2008

REFLEXIÓN DIARIA

Cuando relizamos cualquier tipo de bendición, debemos tomar una pausa larga y meditar en las palabras; debemos activar al Creador internamente. ¿Cómo hacemos eso en un nivel práctico?

Tenemos que ser uno con el Creador y lo hacemos siendo uno con los demás.

La Luz del Creador es una fuerza de amor incondicional. Cada vez que actuamos desde una posición de interés y preocupación genuinos por los demás, activamos esa fuerza adentro.

"La experiencia de adhesión a la Luz excelsa no puede ser obtenida si no es mediante una facultad espiritual, a saber: de deseo y amor", dijo el rav Abraham Azulai.

Hoy, toma la decisión de amar a todos incondicionalmente.

Mira sus mejores partes y enfócate solo en eso.

Realmente ámalos y también pon atención a los resultados en tu día.