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viernes, 28 de septiembre de 2007

SUCOT (La Fiesta de los Tabernáculos) por Rav Michael Laitman

¿Por qué nos sentamos en la Sucá (choza de los tabernáculos)?, ¿qué significan las cuatro variedades?, ¿cuál es la conexión entre Yom Kipur (Día de la Expiación) y Simjat Torá (regocijo de la Torá)?
El reino de la Cabalá describe la secuencia de situaciones que la criatura experimenta en la compleja relación entre él y el Creador. Esas situaciones evolucionan una después de la otra porque llevan a la criatura de un grado al siguiente justo igual que un proceso químico o físico que debe desarrollarse gradualmente, paso a paso.
La relación Creador-criatura es experimentada por el hombre de una manera muy tangible, no menos que la realidad en que vivimos. No se trata de fantasía o falsas ilusiones, sino del descubrimiento de un mundo hermoso donde los cambios que ocurren responden a estrictas y bien definidas leyes. Esas leyes son descubiertas por cualquiera que asciende la escalera espiritual. Éste sabe eso porque puede leer en los libros sagrados que sus predecesores llegaron exactamente a los mismos lugares que él ve ante sí justo ahora.
No hay nada nuevo bajo el sol. Cada uno de nosotros es diferente y único, pero todos cumplimos con las mismas reglas, y avanzamos de la oscuridad y confusión a la claridad y visión a través de los mismos grados. Esos grados son descritos por los grandes cabalistas en los libros sagrados y es por ellos que éstos fijan la secuencia de los días festivos de nuestro mundo.
Nosotros debemos señalar que los nombres de todos los días de fiesta que serán mencionados en este artículo describen situaciones internas que una persona experimenta en el proceso de corrección, y que los días festivos que nosotros celebramos simplemente marcan la secuencia de correcciones. Esto también significa que un cabalista puede experimentar los días festivos en un día normal.
Recordemos por un minuto el orden de los días festivos: El Año Nuevo Judío inicia los días festivos de Israel. Después de diez días llegamos a Yom Kipur (Día de Expiación) y después celebramos Sucot por siete días. Finalmente llegamos a Simchat Torá.
Si te preguntas a tí mismo cuál es el significado de esos días festivos, la Cabalá explica que estos describen la secuencia de revelación y corrección de un grado completo.
Al principio de la revelación espiritual la criatura siente que el Creador le da felicidad perfecta, pero él es incapaz de darle algo a cambio. Más que nada, la criatura quiere sobreponerse a la vergüenza que siente hacia el Creador y llevarle a Él algún tipo de placer.
Esto es como una persona que sufre una enfermedad. Primero debe descubrir que tan mal se encuentra y que no puede curarse a sí mismo a menos que se dirija a un médico. Una vez que él ha hecho eso, se le da una medicina y empieza su curación hasta que alcanza la salud y felicidad. Sólo entonces puede apreciar la grandeza y la gentileza del médico.
En el año Nuevo Judío, la criatura empieza a entender su situación en oposición al Creador. Sobre el curso de los siguientes diez días hasta el Día de la Expiación él se da cuenta más y más de lo incapaz que es para igualarse con Su grado y llevarle deleite a Él (lo que es su enfermedad.)
El proceso dura diez días porque cada vaso espiritual es revelado en diez grados llamados Sefirot.
En el Día de la Expiación (el décimo día de las pesquisas), cuando es claro para la criatura que no tiene ningún poder de otorgar hacia el Creador, puede orar, ayunar y pedir desde el fondo de su corazón ser dotado con la vida. El significado de la vida espiritual es la habilidad de parecerse al Creador y deleitarlo, pero para recibir esa vida él necesita ser corregido.
En éste punto la criatura empieza a recibir las que son llamadas “Luces Circundantes”. Esas luces lo habilitan a él a corregir en forma gradual su vaso y adquirir la habilidad de otorgar. Durante los cuatro días entre el Día de Expiación y Sucot, la criatura tiene la oportunidad de iniciar su corrección.
La construcción de la Sucá es una etapa crucial en la corrección porque ésta simboliza la fe de uno. Su techo nos defiende del calor del sol, pero está hecho de desechos de hojas y ramas que no tienen otro uso para el hombre. El significado es precisamente que esos deseos que el hombre ha decidido son superfluos y sin uso, ahora forman su escudo de la intensidad del placer que llega a él. Al desechar esos deseos él se defiende a sí mismo de la excesiva ambición de autoindulgencia.
Después de que ha descubierto su incapacidad de otorgar, recibe la fuerza para protegerse a sí mismo de sus deseos egoístas. El peligro es, que si es esclavizado por esos deseos, olvidará quién se los da y tomará el placer para sí mismo. La defensa que él obtiene le otorga la fuerza para creer en el Creador y ver Su grandeza, a pesar de los placeres tentadores que encara. Por esa razón tratamos de estar lo más posible dentro de la Sucá durante el Día Festivo e incluso dormir dentro de ésta.
El hecho de que construya y decore la Sucá por sí mismo le da la confianza de que también se puede proteger a sí mismo de sus deseos excesivos. Esa defensa es la Luz de la fe que lo llena con una bendición sin fin.
Pero esa defensa no es suficiente para llevar satisfacción a Quien lo creó. Nosotros no debemos olvidar que el Creador lo ama y quiere dotarlo con placer y no evitárselo. Por lo tanto, necesita aprender a cómo recibir placer, a fin de satisfacer al Creador. Ahora él necesita un medio por el cual pueda recibir el placer. Ese medio es la corrección que hace entre el citrón, la rama de palma, el mirto y el sauce.
Las cuatro variedades marcan los cuatro grados de la voluntad que uno descubre en el curso de su trabajo espiritual. Algunas veces él se encuentra con un buen sabor y una buena esencia, a la que llama citrón; algunas veces éste tiene sabor pero no tiene esencia, así es que lo llama rama de palma; algunas veces es fragante pero sin sabor por lo que es llamado mirto, y cuando éste no tiene sabor y no tiene esencia lo llama sauce.
La habilidad de unir todos los tipos de trabajo en una dirección a fin de deleitar al Creador, da a la criatura la capacidad de recibir genuino deleite bajo cualquier condición y bajo cualquier circunstancia, porque bajo cualquier situación él recuerda para qué y para quién trabaja. Es manifiesto en Sucot circundar el altar moviendo la rama de palma.
Los siete días de Sucot marcan la corrección de sus siete sefirot más bajos, los cuales deben de estar unificados y conectados, hasta que en el octavo día las correcciones sean terminadas. Es por esto que a ese día se le llama Shmini Atzeret (el alto en el octavo).
En ese día, después de que ha completado las correcciones, la criatura va a unirse con Su Creador y recibir de Él el verdadero placer llamado Torá. La Torá es un medio que da a la criatura la habilidad de llevar deleite sin fin a quien lo creó justo como su Creador lo deleita a él, y finalmente, unirse con Él en un amor eterno.