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miércoles, 26 de septiembre de 2007

SUCOT por Yehudah Ben Abraham

Sucot es la palabra hebrea para cabañas. Se refiere al festival judío anual de agradecimiento por una abundante cosecha y que conmemora los cuarenta años en el desierto después del Sinai.

Empieza cinco días después de Iom Kipur, el quince del mes hebreo de Tishri. La fiesta, que cae o en Septiembre o en Octubre del calendario secular, se observa durante siete días en Israel y por muchos judíos liberales, y durante ocho por otros judíos de la diáspora.

También se le conoce por Jag HaSucot, la fiesta de las cabañas (Levítico 23:34), Jag HaAsif (Éxodo 23:16), o simplemente HaJag, la fiesta, (Reyes I, 8:2) Además, a medida que la liturgia de tiempos rabínicos emergió siglos más tarde, también fue designada como Zman Simjateinu (el tiempo de nuestra alegría).

Como muchas sociedades, los antiguos hebreos teníamos variedad de festivales agrícolas. Sucot probablemente empezó como una de estas expresiones ceremoniales de agradecimiento a D’s por una buena cosecha. En tiempos bíblicos, Sucot se desarrolló como la celebración de la cosecha de los frutos de verano: “Al final del año, cuando obtengas tu producto de los campos” (Éxodo 23:16)

Llegó a se una de las tres festividades judías de peregrinación (Shalosh Regalim). Como en Pesaj y en Shavuot, el pueblo llevaba una porción de los primeros frutos de sus cosechas al Templo de Jerusalem. Eran ofrecidos como sacrificio a D’s por el Cohen HaGadol.

La fiesta que segaría a ser Sucot no tenía fijado inicialmente fecha y no era observada hasta que la cosecha fuese completada, dependiendo de las condiciones climáticas. Ya en tiempos bíblicos, en cambio, el Libro de Levítico (23:34) declaraba:”El día quince del mes séptimo, será la Fiesta de los Tabernáculos para Adonai durante siete días”. La fecha, entonces, fue estandarizada. Y así, como en el caso de muchas celebraciones agrícolas, la fiesta fue investida con fuerte significado histórico. Igual que Pesaj se relaciona con el Éxodo, y Shavuot se asocia con la entrega de la Torá, Sucot vino a reflejar la experiencia en el desierto. Los cuarenta años vagando por el desierto antes de entrar en la Tierra Prometida fueron aprehendidos, simbólicamente, en la frágil Sucá: “Porque en cabañas hice vivir a los Hijos de Israel cuando les saqué de Egipto” (Levítico 23:43)

Después de 70 e.c., que los sacrificios ya no eran posibles más, Sucot sufrió el mismo tipo de metamorfosis que permitió a otros festivales judíos sobrevivir y conservar su poder religioso. Llegó a ser una celebración en la sinagoga y en casa, marcada por rituales y símbolos únicos.

Como hemos visto al principio, Sucá significa cabaña y se refiere a la estructura especial erigida por los judíos durante el festival de Sucot.

Simboliza las frágiles cabañas en las que los israelitas vivieron durante sus cuarenta años por el desierto desde el Éxodo de Egipto. También sirve para recordar a los judíos la explicación de cómo D’s les protegió, proveyendo sus necesidades en el desierto y, por extensión, todavía nos cubre a nosotros hoy.

El Libro de Levítico (23:34) describe cómo D’s ordena “Vivirás en las cabañas durante siete días… que tus generaciones conozcan que hice a los Hijos de Israel vivir en cabañas, cuando les saqué de la tierra de Egipto”.

La sucá, entonces, data de tiempos bíblicos, siendo un antiguo símbolo que ha mantenido su poder y significado religioso por más de dos mil años.

La ley judía es bastante explícita en explicar el diseño estructural y decorativo de la sucá tradicional. Debe tener tres paredes mientras la cuarta puede ser abierta. Puede ser construida de cualquier material, generalmente lona, madera o metal. Hoy es posible comprar un kit con una sucá pre-montada.

El techo es temporal, cubierto con ramas sueltas de árboles de algo que crezca en la tierra y haya sido cortado del suelo. Según la tradición, esta cubierta del techo debe dar sombra y debe permitir ver las estrellas a través de él por la noche. No hay unas medidas exactas para la sucá, debiendo acomodar al menos a una persona.

Una vez que es construida, es común decorarla con racimos de frutas colgadas del techo, hay quien coloca postres en las paredes e incluso una alfombra en el suelo.

La sucá llega a ser una segunda casa durante la fiesta para los judíos tradicionales. Tomando el precepto de “morar en cabañas” literalmente, estos judíos comen todas sus comidas e incluso viven en la sucá durante el festival. Muchos judíos liberales conocen las hermosas sucot erigidas en sus templos cada año. Los judíos de todo el mundo tienen su sucá para sus familias y obtienen gran placer en hacer un proyecto familiar el construir su sucá. El construir nuestra propia sucá con nuestros hijos, hijas en mi caso particular, os garantizo que es una deliciosa experiencia judía.

Las dos primeras noches, la tradición llama entrar a la familia en la sucá recitar la bendición HaMotsi, sobre el pan que va a ser comido y añadir una bendición especial: Baruj Ata Adonai, Eloheinu Melej ha olam, asher kideshanu bemitsvotav betsivanu leisheiv basuca”. “Bendito eres, Adonai D’s nuestro, Rey del universo que nos santificas con tus preceptos y nos ordenas vivir en la sucá”.

Otra costumbre de Sucot supone ampliar la hospitalidad, especialmente a los necesitados. La tradición nos dice que hay ciertos invitados al festival, ushpizim, quienes están presentes en espíritu en cada sucá: Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aharón y David. Además, muchos judíos invitan a invitados de fuera de su familia a disfrutar con ellos de una comida festiva.

La hospitalidad a extranjeros es un tema recurrente en la literatura judía. Un Midrás relata que los judíos fueron protegidos durante su estancia en el desierto debido a la hospitalidad de Abraham hacia los tres extraños que estuvieron en su tienda.

Hay al menos otros dos símbolos asociados a Sucot que merecen nuestra tención. Ricos en significado, repletos de rituales especiales, el lulav y el etrog son centrales en esta feliz cosecha y en este histórico festival.

EL LULAV Y EL ETROG

Lulav es la palabra hebrea para designar “rama de palmera”, y se refiere a un propósito ceremonial único relacionado con la fiesta de Sucot. También es un término genérico que describe un “ramo” de tres secciones con una simple rama de palmera en el centro, dos ramas de sauce a la izquierda y tres de mirto a la derecha.

Etrog significa citrón y se refiere a una fruta especial similar al limón usada en conjunción con el lulav en el ritual de Sucot.

Como parte de la celebración, Levítico 23:34 ordena:”El primer día, tomarás el fruto de un árbol esplendoroso (etrog), ramas de palmera, ramas de mirto y sauce, y te alegrarán ante Adonai”.

El uso del lulav y el etrog como objetos ceremoniales se origina en tiempos de la Biblia. Con el paso de los siglos, el uso de estas cuatro especies se conoció como arbaa minim.

Se celebra el ritual del lulav y el etrog cada mañana durante Shajarit. El ritual tradicional procede así:
a) Los participantes se colocan mirando al este. El lulav es colocado en la mano derecha y el etrog en la izquierda. La columna del lulav mirando hacia quien lo empuña, con el mirto a la derecha y el sauce a la izquierda. Después se juntan las manos de manera que el lulav y el etrog se junten.

b) Lo siguiente es recitar una bendición especial: “Baruj ata Adonai, Eloheinu, Melej haolam, asher kideshanu bemitsvotav betsivanu al netilat lulav”.”Bendito eres, Adonai, nuestro D’s, Rey del universo, quien nos santificas con tus preceptos y nos ordenas elevar el lulav”.

c) El primer día del festival también se recita Sheejeianu.

d) Finalmente, el lulav es agitado en todas las direcciones- este, sur, oeste, norte, arriba y abajo- mientras se recita o canta Hodu LAdonai ki tov ki lolam jasdo” “Dada gracias a Adonai, porque es un D’s bueno, y que su amor dure para siempre”.

Hay una rica colección de antiguas y modernas interpretaciones midrásicas acerca del lulav y del etrog, cada una de ellas enseñando valores judíos.

El agitar el lulav en todas las direcciones, por ejemplo, es visto como una afirmación de la omnipresencia de D’s. Según algunos, el lulav representa a la letra “vav” del tetragrámaton.

Además cada una de las cuatro especies fue interpretada como diferentes partes del cuerpo humano, permaneciendo juntas para servir a D’s. El sauce es la boca, que dice la oración; el etrog el corazón, base de la sabiduría y el entendimiento; el lulav la columna vertebral, símbolo del carácter recto; y el mirto los ojos, herramientas de aprendizaje e iluminación. Así, el tomar al lulav y al etrog juntos es visto como símbolo de la unidad del pueblo judío.

Finalmente, las cuatro especies tomaron las características de diferentes tipos de seres humanos. El aroma se igualó a los actos correctos, el sabor como el conocimiento. Así los rabinos generaron una tipología única. El etrog, con sabor y aroma, representa a la persona sabia que desarrolla buenos actos. El mirto, con aroma pero sin sabor, es la persona justa pero ignorante. El lulav, con sabor pero sin aroma, indica a la persona con conocimientos, pero que no realiza buenos actos. El sauce, sin sabor ni aroma, es el tipo de persona del que todo el mundo nos alejamos.

Nos encontramos con la creatividad e imaginación de los rabinos, quienes fueron capaces de incrementar el poder simbólico de los objetos simple de la naturaleza con su sensibilidad y brillantez.