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martes, 4 de septiembre de 2007

IDEINTIDAD por Agustín Ulanovsky

Mamá: no me olvido quién insistió para que fuera a un jardín de la cole.
Mamá: no me olvido quién quiso que fuera a un schule en mi primaria.
Mamá: no me olvido quién organizó el Kabalat Shabat de 2º grado en casa.
Mamá: no me olvido quién se rompió el alma y lloró como nadie al ver a su hijo Bar Mitzva.
Mamá: no me olvido quién me apoyo siempre para que fuera Madrij y ahora Coordinador del Departamento de Juventud de una Comunidad .
Mamá: no me olvido quién va siempre a los actos de AMIA, Embajada, Iom Haatzmaut y es la primera en decir “presente” cuando de la comunidad se trata.
Mamá: no me olvido quién me propuso que fuera a una secundaria judía.
Mamá: no me olvido quién sintió como suyo mi viaje a Israel.
Mamá: no me olvido quién me acompaña en mi proceso de conversión.
Mamá: no me olvido quién me transmitió el orgullo de ser judío.
Mamá: muchos me quieren confundir y dudan de lo que soy; no te puedo negar que me siento discriminado, ¡como si no profesáramos el mismo amor por el judaísmo! No entiendo cuando dicen que por no haber tenido una madre judía, todo lo que sentimos y hemos construido no vale. Es más, ponen en duda nuestra fé al no reconocer nuestras conversiones…
¿Pero sabés qué? Es hora de hacerles entender a aquellos propietarios del prejuicio, que detrás de las conveniencias políticas y luchas por el poder hay historias de seres humanos que nos estamos sintiendo manoseados.
Mamá: no me interesa tanto que nos quieran privar de ser enterrados con nuestros antepasados y con aquellos con los que compartimos la vida. Me duele más que renieguen de nosotros y busquen privarnos de aquello que con tanto esfuerzo y amor hemos construido: nuestra IDENTIDAD como judíos.
Mamá: podrán insistir en que ni vos ni yo somos judíos, pero lo que fuiste y lo que sos yo no me olvido…