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miércoles, 4 de julio de 2007

PARASHAH PINJAS (Números 25:10 - 27:23)

Sumario
La parashah deriva su nombre de la historia de Pinjás, nieto de aharón, el Sumo Sacerdote, quien mata a un israelita y a una mujer moabita por su comportamiento inmoral. Más cosas específicas de la historia, puede ser encontrado al final de la sidrah previa. Nuestra sidrah narra la recompensa de Pinjás por su acto violento. Después se realiza un censo, según las tribus.
Los levitas y aharonitas son contados separadamente, por ello no poseen ninguna tierra después de la conquista de la Tierra Prometida. Las cinco hijas de Zelophehad, de la tribu de José, presentan una queja a Moisés. Ya que su padre murió sin un heredero hombre, ellas demandan unas tierras para perpetuar así el nombre de su padre. Después de hablar con el Eterno, Moisés permite a las mujeres el derecho de heredar las tierras en caso de que no hubiera un heredero hombre.
D’s manda escalar a Moisés el monte Abarim, para ver la Tierra Prometida y entregar el mando a Joshua Ben Nun. La parashah acaba con una lista de leyes sacrificiales.

Comentario:
La historia de Pinjás es impresionante en varios aspectos; es una historia de inmoralidad sexual y de un entusiasmo violento. La narrativa es un poco críptica, y por eso no está bastante claro que estaban haciendo exactamente el israelita Zimri y la medianita Cozbi. En cambio, la tradición es categórica en que Pinjás mató a Zimri y Cozbi, mientras estaban en su desvergonzada actividad sexual.

El Talmud claramente “lucha” con esta historia, y particularmente con la aprobación bíblica del entusiasmo de Pinjás. Según Rav Jizkiah (Sanhedrin 82ª) la acción de un entusiasta como Pinjás sólo es permitida por el aguijonazo del momento, de indignación sagrada, de ver cometerse un pecado. También añade que tal acción no sería permitida después de una cuidadosa reflexión, ni habría sido permitida si Zimri se hubiera apartado de sus relaciones sexuales prohibidas. En otras palabras, actos fanáticos como el acto de Pinjás podrían ser sólo aceptados como un crimen pasional religioso, por la pasión por D’s y por el deseo de erradicar el pecado.
El Talmud de Jerusalem (Sanhedrin 9:7) condena el acto de Pinjás y el comportamiento fanático en general. Sin embargo Pinjás no es generalmente condenado por la tradición (ni su acto condenado por D’s en esta porción); basado en Jueces 21:9 es más conocido como una autoridad que llevó la reconciliación entre las tribus. El Midrash le describe como un “entusiasta, hijo de un entusiasta” (refiriéndose a su antecesor Levi, quien había mostrado su entusiasmo con su hermana DINA, que había sido secuestrada y violada), y un conciliador, el hijo de un conciliador, que había calmado la ira de D’s después de la revuelta de Koraj). Aharón, según la Mishnah (Avot 1:12) es el epítome de alguien que ama la paz, y que persigue la paz. Su nieto Pinjás era al mismo tiempo alguien que seguía sus pasos y el extremo opuesto, e incluso su naturaleza conciliadora permaneció teñida por su entusiasmo y por su concepto del entusiasmo.
Los rabinos han trabajado mucho con el concepto de entusiasmo, y mucho de este trabajo está basado en la historia de Pinjás. Decidieron que los fanáticos no serían capaces de instituir la paz, a menos hasta el final, porque perseguían sus objetivos con violencia. Incluso aunque estuvieran reconocidos por D’s como en esta parashah, son rechazados por los hombres. Así su paz es una paz rota, y este es el porqué la palabra shalom (paz) en el verso 12, está escrita en la Torah, con una vav rota.
Puede haber veces en que la paz solamente pueda ser alcanzada por métodos violentos, a veces, las guerras y el matar están justificadas, porque no hay otros medios de establecer la paz. Pero dicha paz viene inevitablemente con un precio- el precio de una paz rota, una paz de sufrimiento y pérdida, una paz que debe ser reparada y cicatrizada con el tiempo y el propósito sin fin del bien.