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miércoles, 23 de enero de 2008

PARASHOT BO Y BSHALAJ


A causa de las vacaciones del invierno, esta semana estudiamos dos secciones semanales de la Torá. Primero estudiamos Parashat Bo (Éxodo 10:1-13:16) y también la que se llama B'shalaj. (Éxodo 13:17-17:16). En la primera lectura nos parece que las dos secciones no tienen nada que ver, una a la otra. Sin embargo, si las estudiamos con cuidado notaremos que cada una nos presenta un reflejo opuesto de la otra.


Hablando de las últimas tres plagas, Parashat Bo trata del tema de la muerte de los primogénitos de Egipto. Parece justo preguntarnos: ¿Cómo fue posible que después de 9 pestes los hijos de Israel no estuvieron listos para salir del país? ¿Por qué tuvieron que asar el pan en los últimos momentos? Tal vez la repuesta se encuentre en los conceptos diferentes de tiempo. Los esclavos viven en un presente constante, mientras los libres, en cambio, conocen su pasado y desarrolan su futuro. La sección semanal "Bo" nos presenta la idea que los israelitas vivieron en un "presente de temor" con nada más que una mera posibilidad de aprender del pasado o de determinar su futuro.


En cambio, en Parashat B'Shlaj hay un sentido que el futuro nunca está separado del pasado. Es nuestro pasado lanzado al futuro. Esta parashá comprende que vivir es tomar riesgos y manejarlos. Es la primera sección semanal en la cual vemos a los Hijos de Israel como una nación libre y enfrentando su obligación de aceptar la responsabilidad por sus acciones colectivas y por su futuro. Ya no pueden comer de las oallas de carne de Egipto. Ahora está en el "Midbar" o sea el yermo de tiempo y de espacio" que llamamos "la determinación de nuestro propios destino."

Vemos este cambio en la manera que estas dos secciones tratan del pan, o sea "la sustancia de la vida." En la primera llamamos el pan "matzá". Es pan asado con prisa y sin levadura. Le damos el apodo del "pan de aflicción o de esclavitud." Al consumirla todos notan que tiene el mismo sabor, es decir no hay individualidad. En la segunda parashá se llama el pan "maná" (man en hebreo). Es un regalo de D'os y aunque todos lo consumen, cada uno encuentra en este pan el sabor que le agrada.


Estas dos clases de pan simbolizan otra diferencia entre la esclavitud y la libertad, la infancia y la edad del adulto. El esclavo es un niño eterno, temiendo la vida. Por eso tiene miedo de planificar y vive atado al estado eterno de temor. El libre, al contrario, ve el presente como un regalo para esculpir el futuro. Es artista que ve el vacío de tiempo como una herramienta artística para fomentar un futuro cambiante eterno.


Estas dos secciones nos desafían. ¿Somos los esclavos de nuestro propio Egipto esclavizados por nuestra falta de realidad y temores o somos personas libres, socios con D'os en el esfuerzo de construir un mundo mejor? ¿Estamos listos a construir un puente a través de nuestro Mar Rojo personal para que lleguemos sin miedo a nuestra tierra prometida?