Google

miércoles, 23 de enero de 2008

PARASHA ITRÓ


La semana que entra estudiamos la sección semanal del Libro del Éxodo que se llama "Yitro." (18:1-22-23) También en esta semanan celebramos la fiesta de Tu b'Shvat o "El Año Nuevo de los Árboles."


¿No sería injusto suponer que falta una relación entre esta parashá y una fiesta que celebra la importancia de los árboles y la ecología? No obstante, un análisis más profundo nos muestra que haya una relación ocultada entre las dos y a principios hiciéramos caso omiso de ella.


Ésta es una sección semanal fascinante. Estableció en ella la primera burocracia de Israel y nos enseña como Yitro lo transformó desde una colección informal de tribus en una estructura de gobierno formal. El suegro de Moisés y tal vez su mejor amigo, Yitro, se dio cuenta de que Moisés hacía demasiado y que Israel no iba a prosperar sin una organización formal. Moisés debía establecer un gobierno que era justo y funcionaba para todos. Tendría que transformar Israel desde un pueblo nomadito y sin raíces en un totalidad integral.


Quizás esta transformación desde un estado inestable (sin raíces) en una organización es una de las razones que solamente nosotros, el pueblo de Israel, celebramos más que simplemente un "día del árbol" sino un "año nuevo completo para los árboles."


Aunque los árboles, sobre todo en una sociedad del desierto, representan una inversión importante agrícola, los árboles en el judaísmo representan aún más. Nos representan la vida en sí misma. Por eso un nombre que damos a la Torá es: "Etz Jayim" o el "Arbol de la Vida." El judaísmo comprende que los árboles representan el concepto de interconexión y la continuidad. Un árbol no puede sobrevivir con simplemente un sentido superficial de "ser". Los árboles son entidades dinámicas con las ramas extendiéndose desde su tronco.

En la misma manera, el pueblo de Israel tiene muchas ramas por todas partes del mundo. Las ramas, sin embargo, necesitan estar atadas a los troncos. Así es también para Israel, es decir que las comunidades de Israel pueden crecer y prosperar solamente si están relacionadas con los valores centrales y éticos del judaísmo. Para el judaísmo, entonces, los árboles representan el concepto que cada parte de la sociedad no es un órgano independiente sino una parte de la totalidad interrelacionada. Como un pueblo somos más que ramas, sino una entidad dinámica llena de sinergia atando el cielo a la tierra.


La lección de Yitro a Moisés es que la vida en el desierto muchas veces no es nada más que una ilusión permanente. Así lo enseñó que Israel necesitaba establecer un gobierno creativo y viviente para poder arraigarse en su tierra prometida. Para Yitro este gobierno tenía que dar a sus ciudadanos el derecho de discrepar uno con el otro y a la vez mantener el respecto mutuo.
¿No luchamos los modernos con este concepto de la "totalidad de lo nosotros" contra "las necesidades de lo yo?" Somos meramente individuos, no relacionados a ningún sistema de principios éticos o estamos relacionados uno con el otro? ¿Pueden las ramas cortadas del tronco sobrevivir?


El desafío de Yitro a Moisés era la necesidad de crear un árbol viviente de la vida social que permitiría tanto el respecto de lo "yo" cuanto a lo "nosotros." ¿Es el conflicto eterno entre los deseos del individuo y su responsabilidad hacia su grupo? El desafío de Yitro está con nosotros mientras celebramos otro Tu b'Shvat.


Rav Peter Tarlow es el rabino de Oneg Shabat, y director de la casa de Hillel de la Universidad de Texas A&M