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viernes, 19 de septiembre de 2008

PARASHÁ KI-TETZE por Rav Peter Tarlow


La parashá (sección semanal) para esta semana tiene mucho que decirnos desde la perspectiva de la psicología, de la gestión, y de la pedagogía. Efectivamente nos enseña mucho más que nos pensemos de una lectura inicial. Llamada "Ki - Tetze" la van a encontrar en el Libro de Deuteronomio 21:10-25:19.


La parashá forma una parte del gran discurso final de Moisés al pueblo de Israel. En ello Moisés nos ofrece un repaso de muchas de las mandamientos (mitzvot) principales de la Torá. Entre ellos encontramos dos de las frases más intrigantes. En el capítulo 22 versículos 10 y 11 del libro leemos: "Lo tajarosh b'shor uvJamor b'yachad/No ararás por medio de juntar un toro (o buey) y un burro (en el mismo yugo) juntos." (22:10) y el segundo sigue con el tema diciéndonos: "Lo tilbosh shatnetz tzemer ufishtim yajav/En sus ropas no uséis ninguna combinación de lana y de lino." (22:11).


Leídos literalmente una persona de nuestra edad moderna piense que tienen poco que ver con la vida actual. No obstante, si reflejamos en ellos, nos fijaremos en que el texto nos enseña varios principios importantes.


La primera lección para considerar es que no todas las combinaciones se convienen.. Por ejemplo en el versículo 10 el toro (o buey) y el burro no tienen la misma fuerza. Colocándolos en el mismo yugo significa que el toro no puede contar con la ayuda del burro y debe hacer la mayor parte del trabajo. En cambio, el burro debe esforzarse a mantener el mismo ritmo del trabajo como el del toro. Es decir que en este caso juntando el fuerte con el débil no mejora la aradura sino damnifica los dos animales. ¿Cómo este concepto aplica al concepto al espíritu de solidaridad de un equipo (teamwork).¿Juntamos nuestros empleados sin pensar si producimos sinergia o disidencia social? ¿Como reconocemos las diferencias individuales de cada empleado?


Desde la perspectiva de pedagogía,¿Hemos pasado tanto tiempo tratando de convencernos que todos somos iguales, que se nos olvidó que cada persona aprende a su propia velocidad y en su propia manera? ¿Ayuda o damnifica a nuestros alumnos que exigimos que todos aprendan a la misma rapidez o que tengan las mismas habilidades atléticas?. Puede ser que esta también es la razón que no nos permite mezclar la lana con el lino? Una tela es fuerte y el otro fino. Así nos enseña que debemos respectar cada material (persona) por su propio ser.


El texto nos plantea la idea que aunque todos merecemos la misma oportunidad (equity en inglés) no somos todos iguales y a veces forzando todos a estar en el mismo patrón (yugo) es contra-producente. Leído así el texto nos enseña que todos merecemos las mismas oportunidades en este mundo. A la vez. el texto reconoce que nunca podremos legislar la igualdad total.


Según esta parashá nuestro deber es respectar cada persona por ser humano y apreciarlos por sus capacidades individuales en lugar de imponer una pauta estandarizado. Tal vez es por eso que estas prohibiciones comienzan con la palabra "Lo" (mandato negativo moral y permanente) en lugar con "al" (mandato negativo usado por una sola acción). Es como el texto nos dice que estos son estados de ser universales. ¿Qué opinan Vds.?
Rav Peter Tarlow es el rabino de Oneg Shabat, y director de la casa de Hillel de la Universidad de Texas A&M