LA PUNTA DEL ICEBERG por rav Michael Laitman
El clima está de moda
Una nueva visión de la naturaleza
El hombre es el lobo del hombre
La alternativa
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Al moderno Estado de Israel, aunque de cortísima existencia, no le faltan próceres, sino que por el contrario los tiene y en cantidad superlativa; muchos de los cuales gracias a Dios siguen vivos y escribiendo esta historia que tanto nos enorgullece. Sin embargo, no son estos últimos los que motivan la presente nota, sino aquellos que en algunos casos los precedieron y en no pocos fueron sus compañeros de lucha, pero que ya no están en este mundo. Con todos ellos, absolutamente, nuestra Mediná y su población están en deuda y son merecedores de cuanto homenaje se les hizo, haga o siga haciendo. Sin embargo, hay uno en especial que descuella por su trayectoria, y, además, que merece una especial evocación por la forma infame en que murió. Su nombre es (lo pongo en tiempo presente porque los insignes de verdad jamás mueren del todo) Itzjak Rabin, del cual el próximo 4 de noviembre se cumplirán doce años de su asesinato vil y al que la inmensa mayoría del pueblo judío habrá de honrar como sólo se honra a los más grandes, cuando se tiene con ellos un inmenso compromiso de gratitud.
Rabin nació en Jerusalem, en tiempo que la zona estaba bajo mandato inglés, y creció y se desarrolló en medio de los pioneros que desde finales del siglo XIX habían llegado a esa tierra abandonada para construir sobre ella, previo secar los pantanos que la enlodaban e infectaban, pueblos, ciudades, moshavim y kibutzim. O sea, hacer un país de la nada. Hombres y mujeres que se propusieron por meta convertir en realidad ese sueño de los sionistas que en 1897 se habían reunido en Basilea y exigido al mundo un hogar nacional permanente para el perseguido pueblo judío. Y vaya si lo hicieron. Sobre un suelo yermo y dejado a la deriva, encontraron la forma de crear industrias y también fertilizar la tierra y forestarla, forjando así un oasis en medio del inhóspito desierto levantino, que maravilló al mundo de aquel entonces. Pero eso ocurrió de 1948 en adelante, cuando ya era un Estado independiente. Antes de ese año su lucha por asentarse fue asaz cruenta, además de presuntamente quimérica, puesto que no se contaba con organización ni armamento y lo único que primaba era la ilusión de aquellos hombres por tener su propio suelo. Rabin fue uno de aquellos hombres y su biografía habla por sí misma de la importancia de su actuación:
“Itzjak Rabin nació en Jerusalén el 1 de marzo de 1922. Completó sus estudios en la Escuela de Agricultura de Kaduri. Reclutado en la Haganá por Moshé Dayán, participó en las batallas con el Palmaj (acrónimo de Plugot Majatz; traducido: Fuerzas de Choque) en Siria (1941). Más tarde fue ascendido a líder de pelotón y, en 1945, fue subcomandante de la operación que liberó a 200 inmigrantes “ilegales” del campo de detención de Atlit. En junio del año siguiente, Rabin fue arrestado junto con cientos de líderes judíos por los británicos, en lo que pasó a ser conocido como "sábado negro". Fue enviado al campo de detención británico de Rafiaj por seis meses. En octubre de 1947, Rabin fue nombrado subcomandante del Palmaj, sirviendo directamente bajo órdenes del mítico General Igal Alón. En la primavera de 1948 comandó la Brigada Harel que, en la Operación Najshón, abrió paso de la carretera a la Jerusalén sitiada y liberó los barrios de Katamón y Shej Jarrah. Bajo el comando de Alón, Rabin participó también en las batallas de Lod y Ramle y, como jefe de operaciones del frente del sur, condujo la Operación Jorev, la contraofensiva en la que se tomó el control de Neguev y Eilat. Fue miembro de la delegación que firmó los acuerdos del armisticio de los estados árabes en Rodas (1949). Rabin se graduó en el Staff College en Inglaterra (1953). Desde 1954 hasta 1956 fue jefe del Cuerpo de Entrenamiento y fue ascendido al grado de brigadier general. Sirvió como Comandante de la Zona Norte durante 1956-1959; fue asimismo jefe del Cuerpo de Operaciones durante 1959-1960 y, en 1961, fue nombrado subjefe de Estado Mayor. En enero de 1964 se convirtió en el séptimo jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. En su función de jefe de Estado Mayor, Rabin condujo al Tzahal (las Fuerzas de Defensa Israelíes) a la victoria en la Guerra de los Seis Días. Se retiró del ejército el 1 de enero de 1968”.
Hasta aquí tenemos al Rabin de uniforme. Y desde aquí, al servidor público vestido de civil. Ya por esos años el Estado de Israel estaba asentado militar y económicamente y, aun cuando le quedaban muchas batallas por delante, de cualquier modo poseía la capacidad para defender eficazmente sus fronteras y continuar bregando cada vez con mayor ímpetu en su expansión interna. Vale decir que ya era un país semi consolidado al que solo le quedaba, como asignatura pendiente, firmar la paz con esos belicosos vecinos que lo atacaban ininterrumpidamente. Y fue por esos años, desaparecida la incertidumbre de ser borrado del mapa, que, entre los miles de sabras que nacían en su suelo seguro y estable, uno de ellos fue un tal Igal Amir y tendría por ominoso destino echar a la tierra al glorioso combatiente, que ahora obraba en su nueva faz de político. Sigue la biografía de Rabin:
“Fue nombrado embajador en Estados Unidos, donde sirvió durante cinco años. En la primavera de 1973, Rabin volvió a Israel. Comenzó a activar en el Partido Laborista. Fue elegido miembro de la Kneset (Parlamento) en diciembre de 1973 y, cuando Golda Meir formó su gobierno en abril de 1974, fue nombrado ministro de Trabajo. Luego de la renuncia de Golda Meir, el 2 de junio de 1974, la Kneset expresó su confianza en un nuevo gobierno encabezado por Itzjak Rabin, al que nombró Primer Ministro. Durante ese período de Rabin, el gobierno puso especial énfasis en el fortalecimiento de la economía, la solución de problemas sociales y el reforzamiento de las FDI. Con la mediación norteamericana, se firmaron acuerdos de separación de fuerzas con Egipto y Siria (1974), seguidos de un acuerdo interino con Egipto, en 1975. Más tarde, se firmó el primer Memorando de Entendimiento entre los gobiernos de Israel y Estados Unidos (1975). En junio de 1976, el gobierno de Rabin emitió la orden de realizar la Operación Entebbe, liberando a los pasajeros secuestrados del vuelo de Air France por comandos terroristas palestinos y alemanes. Rabin renunció al cargo de Primer Ministro en abril de 1977. Luego de las elecciones (mayo de 1977) y hasta la formación del Gobierno de Unidad Nacional (septiembre de 1984), Rabin sirvió como miembro de la Kneset por el Partido Laborista, entonces en la oposición. Fue miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa. Durante los gobiernos de unidad nacional (1984-1990), Itzjak Rabin sirvió como Ministro de Defensa. En enero de 1985 presentó la propuesta de la retirada de las FDI del Líbano y el establecimiento de una zona de seguridad, para garantizar la paz de los asentamientos a lo largo de la frontera norte de Israel. Itzjak Rabin fue elegido presidente del Partido Laborista de Israel en sus primeras primarias nacionales (febrero de 1992) y condujo el partido a la victoria en las elecciones a la Kneset en 1992. En julio de ese año, Rabin formó el 25º gobierno de Israel, ocupando los cargos de Primer Ministro y Ministro de Defensa. Su período de gobierno fue señalado por los siguientes hitos en el proceso de paz. 13 de septiembre de 1993, durante la firma de la "Declaración de Principios Israelo-Palestina", en el prado de la Casa Blanca, el Primer Ministro Rabin y el Presidente de la O.L.P., Yasser Arafat, se dieron por primera vez la mano. El 26 de octubre de 1994, en la frontera jordano-israelí, firmó el "Tratado de Paz entre el Estado de Israel y el Reino Hachemita de Jordania". El 28 de septiembre de 1995, fue suscriptor del "Acuerdo Interino Israelo-Palestino en la Margen Occidental y la Franja de Gaza". Rabin fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1994, junto al canciller Shimón Peres y el Presidente de la O.L.P., Yasser Arafat”.
El 4 de noviembre de 1995, en la Plaza Malkei de Tel Aviv y ante más de 100.000 personas que manifestaban a favor de la paz, el premier Rabin pronunció el siguiente discurso:
"Este Gobierno, el cual tengo el privilegio de dirigir junto a mi amigo (el Ministro de Exteriores), Shimon Peres, ha decidido darle una opción a la paz. Una paz que solucionará la mayoría de los problemas del Estado de Israel. Fui un militar durante 27 años, he librado guerras cuando no había la posibilidad de lograr la paz. Creo que hoy existe una opción para la paz, una oportunidad única que debemos aprovechar para quienes están aquí hoy y para quienes no lo están y ellos son muchos. Siempre he creído que la mayoría del pueblo quiere la paz y quiere darle una oportunidad a la paz. Y Ustedes, viniendo a esta manifestación, prueban que el pueblo quiere realmente la paz y se opone a la violencia. La violencia afecta a la base misma de la democracia israelí. Es necesario condenarla, borrarla con inteligencia, y aislarla. La violencia no es el camino del Estado de Israel. La democracia existe. Pueden haber conflictos, pero el resultado será determinado por elecciones democráticas. La paz no está solamente en los rezos..., sino que es el deseo del pueblo judío. Existen enemigos del pueblo. Tratan de atacarnos para entorpecer la paz. Quisiera decirles a Ustedes: hemos encontrado un socio entre los palestinos con quien es posible realizar la paz: la OLP, quien solía ser un enemigo, quien ha dejado de lado al terrorismo. Sin socios para la paz, no hay paz. También con Siria, habrá una oportunidad para alcanzar la paz. Esta manifestación debe transmitir al público israelí, al público judío del mundo y a muchos en occidente y en el mundo exterior, que el pueblo de Israel quiere la paz y apoya la paz. Muchas Gracias."
Entre la multitud estaba el sabra Igal Amir. Era en apariencia uno más de los que manifestaban a favor de la paz tan ansiada. Ninguno de los que lo circundaban, hubiese sospechado que portaba un revólver y mucho menos sobre sus intenciones funestas. El ambiente festivo no daba para recelos, puesto que era una reunión de hermanos con un mismo fin. Aprovechando ese relajo, Igal Amir se deslizó entre la guardia de Rabin cuando se producía la desconcentración del acto y, sin hesitar, lo asesinó cobardemente a tiros para enseguida ser detenido. Pero... ¿quién era en definitiva ese muchachito de aspecto inofensivo?. He aquí lo que se sabe de él:
“Se dio en él todo un proceso, que fue perfectamente detallado en un libro del periodista David Horowitz. El proceso fue una mezcla de la nueva educación del movimiento juvenil sionista religioso Benei Akiva, del cual Igal Amir era egresado, y en parte también de una corriente ideológica muy cuestionable que se ha apoderado totalmente de la Universidad de Bar Ilán. Hay que señalar algunas pautas de comportamiento de Igal Amir. A partir del primer acuerdo entre Israel y los palestinos en 1993, él habló repetidas veces de que “Rabin y Peres son dos cabezas de la misma culebra. Hay que matarla, hay que aplastarla”. Sus exabruptos tampoco eran aislados. Igal Amir no era un indigente de la calle sino un “niño bien” de una familia de buen pasar en Hertzlía. También era estudiante de leyes, es decir que no era el criminal de la calle, sino el buen abogado, y ésto es muy importante, porque fue entonces la educación que recibió Amir la que lo llevó a cometer su acto, con el apoyo tácito de su gente y con el apoyo activo de otros que le suministraron cantidades nada despreciables de armas y explosivos, descubiertos en su cuarto y el de su hermano. Las mismas iban a ser utilizadas en distintas oportunidades para matar a Rabin, a Peres, una masacre de gente de Paz Ahora y para matar árabes. Ahora bien, para Igal Amir, las acciones de Itzjak Rabin contradecían la palabra de Dios, y él se veía como agente de Dios. En este sentido, él es idéntico al terrorista de Hamas. Uno está actuando por las órdenes de Alá, el otro por las de Elohim. Esta filosofía, unida con la nueva politización derechista de Benei Akiva, a lo que se suma la radicalización de la derecha israelí incluyendo a miembros del Likud, es lo que allanó el camino de Igal Amir. Es verdad que no fue el resultado de una conjura o conspiración. Esa teoría es una estupidez diseminada por un periodista, otra vez yanqui, llamado Barry Hamish, basado en las teorías de conspiración para matar a J.F. Kennedy. Pero sí hay que ver el marco social del que partió Amir. Y este marco social, a partir de Oslo, fue tomando actitudes cada vez más violentas, y entraron en el fragor de una dinámica muy asesina. Como ejemplo, una manifestación de la que Biniamín Netaniahu también participó, en la que se llevaba un ataúd con el nombre de Rabin a un lado y el de Peres al otro. Eso era directamente un llamado al crimen. Este proceso fue cada vez más en aumento. En 1994 militantes del Likud colgaron carteles con la imagen de Rabin con keffiyah (pañuelo tradicional árabe), con la insinuación de que Rabin era un vendido al terrorismo de la OLP. Otro cartel mostraba a Peres convirtiéndose en Arafat, y otro, una calavera cuyas órbitas vacías estaban ocupadas por la bandera palestina, y debajo las palabras Rabin en una órbita y Peres en la otra. Y estos cartelitos tan simpáticos no fueron colgados por la ultraderecha, sino por la juventud del Likud. De todo eso surgió Igal Amir, que a diferencia de Baruj Goldstein no fue militante del Kaj, sino un chico bien, calladito, buen estudiante de abogacía, como quiere toda mamá judía. Goldstein ya era un lunático político y era famoso por serlo. Igal Amir no. Una anécdota cuenta que Igal Amir se postuló para ser acompañante social de grupos en el Área de Liderazgo de la Agencia Judía y una coordinadora lo rechazó, gracias a Dios, por su “falta de habilidad para entablar relaciones comunicativas en su lugar de trabajo”. Es una anécdota muy interesante, existe incluso su expediente. Goldstein, entonces, fue un militante que recibió capacitación política al participar de todos los campamentos y seminarios de Kaj. Igal Amir no, era el “intelectual flotante”, que en todo caso fue el producto de la radicalización de Benei Akiva, donde la Tierra del Gran Israel se convirtió en valor supremo. Al respecto se podrían mencionar miles de fuentes judaicas que dicen y abogan por lo contrario. Inclusive se puede citar al Rambam Maimónides, quien solía decir que la paz es, bien visto, un valor superior a la mismísima Torá. Igal Amir pensaba lo contrario y estuvo dispuesto a matar a un hermano para demostrarlo”.
Rabin murió asesinado el 4 de noviembre de 1995, luego de pronunciar un discurso a favor de la Paz y cantar junto a la multitud. Murió vestido de civil matado por un judío, cuando su trayectoria indicaba que su deceso lógico debió haberse dado por causas naturales o por balas enemigas cuando usaba uniforme. Quizá y sólo quizá, en el plano político, pudo haber estado equivocado al juzgar tan buenamente, según oímos en su último discurso, a Arafat y a la OLP. Eso, ya nunca lo sabremos. En todo caso su asesinato hasta pudo haber sido el desencadenante de la posterior violencia que costó la vida de tantos israelíes y palestinos, al perder estos últimos a su interlocutor más confiable. Todo puede ser cierto en este atolladero que fue siempre el conflicto israelo-palestino. De cualquier modo, Itzjak Rabin dedicó su vida entera a luchar por Israel, como soldado y como civil. Y conseguir el país seguro para los judíos fue sin duda su único norte, haya estado equivocado o no. Por tal le cabe nuestro respeto y recuerdo, puesto que el bronce se lo ha ganado merecidamente. Y hoy, paradoja del destino, está en manos de muchos que fueron sus encarnizados rivales políticos el concluir su obra, firmando esa paz que quizá el ilustre muerto hubiese conseguido diez años atrás de no haber sido asesinado. Será de cualquier modo el mejor homenaje a su gran sueño, a su brillantísima foja de servicios y a su grandeza espiritual. Al hombre que lo dio todo, inclusive su vida, en favor del Estado de Israel.
Itzjak Rabin: ¡¡¡que descanses en paz!!! Pueblo de Israel: ¡¡¡que puedas vivir en paz!!!
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Nuestro planeta se está calentando. Los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se llevan registros y los científicos anuncian que en el futuro serán aún más calientes. La mayoría de los expertos están de acuerdo que los humanos ejercemos un impacto directo sobre este proceso de calentamiento, generalmente conocido como el "efecto invernadero" . El efecto invernadero es una condición natural de la atmósfera de la tierra. Algunos gases, tales como los vapores de agua, el dioxido de carbono (CO2) y el metano son llamados gases invernadero, pues ellos atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la atmósfera. Sin ellos, nuestro planeta se congelaría y nada podría vivir en él.
A través de la quema de carbón, petróleo y gas natural que liberan grandes cantidades de CO2 a la atmósfera estamos haciendo que esa frazada que nos protege sea cada vez mas gruesa. Cuando talamos bosques y quemamos madera, reducimos la absorción de CO2 realizado por los árboles y conjuntamente liberamos el dióxido de carbono contenido en la madera. Si el crecimiento de la emisión de gases invernadero se mantiene en el ritmo actual los niveles en la atmósfera llegarán a duplicarse, comparados con la época preindustrial, durante el siglo XXI. Si no se toman medidas es posible hasta triplicar la cantidad antes del año 2100. El consenso científico como resultado de esto, es que seguramente habrá un aumento global de la temperatura entre 1.5 y 4.5°C en los próximos 100 años.
El aumento de temperatura tendrá efectos expansivos. Por ejemplo, los patrones de lluvia y viento, que han prevalecido por cientos y miles de años, de las que dependemos, podrían cambiar. El nivel del mar podría subir y amenazar islas y áreas costeras bajas. En un mundo crecientemente superpoblado y bajo estrés, con suficientes problemas de antemano, estas presiones causarán directamente mayor hambruna y otras catástrofes.
Según la Organización Mundial de la Salud, aun un pequeño aumento de temperatura puede causar un aumento dramático de muertes debido a eventos de temperaturas extremas; el esparcimiento de enfermedades tales como la malaria, dengue y cólera; sequías, falta de agua y alimentos.
Un calentamiento de esta naturaleza, tendrá graves efectos sobre el planeta. Mientras se deshielan las capas polares, se elevará el nivel del mar, lo cual hará que se inunden las tierras más bajas, y quizás desaparezcan países completos. Se incrementaran los problemas alimentarios, a mediados del presente siglo la población humana será de 11 mil millones de habitantes, entonces, se presionará más a la tierra para que produzca alimentos. (Actualmente más del 50% del planeta ya ha sido cultivado, pastoreado o construido).
Si en la actualidad 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua, en el año 2030 los sedientos sumarán 3,600 millones (mientras el 11% de los ricos seguirán despilfarrando el 88% de las reservas de agua dulce del planeta).
Si ahora el éxodo humano es por razones laborales, en cuestión de 5 años el éxodo será de los refugiados climáticos. Entonces, no habrá ni primer, ni segundo mundo a dónde huir.
Mientras todo esto suceda, más del 30% de las especies de vidas se habrán convertido en nostálgicos recuerdos fotográficos.
Hemos llegado a un punto ecológico limite, la tierra se esta muriendo, nuestra actual civilización la esta matando y nos estamos suicidando junto a ella, si deseamos sobrevivir como especie humana no nos queda otro camino que recrear un nuevo paradigma global:
1. La insaciable sociedad de consumo debe dejar de ser el leit motiv del hombre moderno y debe dar paso a una comunidad donde se consuma lo necesario para una vida digna.
2. La sobreexplotación comercial de la tierra se deberá transformar en una búsqueda racional de los recursos materiales necesarios.
3. Las salvajes ansias de ganancias ilimitadas se deben trastocar por el fecundo trabajo en el marco de una sociedad solidaria.
4. La inmoral pobreza, que no se terminara ocultando a los pobres sino redistribuyendo la pornográfica acumulación de la riqueza.
5. La sobre utilización del petróleo debe ser reemplazada por los biocombustibles, combustibles ecológicos y por transportes públicos y no contaminantes.
6. La utilización del agua debe ser racional y solidaria, en función de las necesidades y no del derroche de unos pocos.
7. La producción racional, el reciclado y la reconversión de la basura en materiales nuevamente útiles y necesarios.
8. Frenar la explotación desmedida y despiadada de las selvas y bosques, reforestando las áreas depredadas con especies autóctonas que respete el ecosistema original.
9. La creación y conservación de grandes reservas naturales donde continúe la vida animal y vegetal como lo fue desde el comienzo.
10. Terminar definitivamente con las guerras que además de ser en la mayoría de las veces injustas y genocidas, destruyen nuestro habitat sin miramientos de ningún tipo.
Esa maravillosa perfección que son la Tierra y el mismo Universo son el único hogar que compartimos millones de seres humanos junto a las demás formas de vida. Es nuestro Gran Desafío poder habitarla y poder realizarnos en ella, respetando ese increíble y milagroso equilibrio de la naturaleza, no dejemos que nuestros egoísmos y nuestros mezquinos intereses la destruyan, antes de que sea demasiado tarde.
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Hoy escribo nuevamente sobre los gauchos judíos, pero esta vez hablo de esos míticos colonos judíos en los campos argentinos y lo hago desde la experiencia real y concreta de una pareja, de un Adán y de una Eva originales y peculiares que buscaron en esas verdes llanuras, el sueño de un nuevo hogar, del lugar donde era posible comenzar una vida nueva, de una visión realizadora de su nueva tierra prometida.
Transcurría la década del 1910 en esas tierras vírgenes y bravías de la verde Entre Ríos, en esa joven Republica Argentina. Nacía la colonia judía de Walter Moss, a quince kilómetros al noroeste del pueblo de General Campos. Creada por la Jewish Colonization Asociation en la misma época que se fundó la colonia Curbelo. Ambas abarcaban 12.826 ha, trabajadas por inmigrantes judíos provenientes del Imperio Ruso. Para fines de la década de 1930 la población era de 86 colonos dedicados a la agricultura y con lotes cada uno, de entre 150 y 240 hectáreas.
Una pareja de recién casados formaban su nuevo hogar: José de 20 años, nacido en la ciudad de Minsk hoy Bielorrusia y llegado al país a los diez años y Sara de 18 años nacida en la colonia judía de Las Moscas en la misma Entre Ríos.
Comenzaron a construir su vivienda con los materiales entregados por la J.C.A. Recibieron de la empresa chapas de zinc , tirantes de madera ,clavos y tablones. Además se debía construir un pozo para el agua, el galpón y los corrales para los animales. Era una tarea dura para esa frágil y joven muchacha de ojos verdes que entregaba todo de si, con fuerza y entusiasmo a la par de esposo. Una vivienda modesta pero cómoda, siempre construida de material, nunca quisieron vivir en ranchos que eran tan abundantes en los campos Entrerrianos. Pedazos de madera sirvieron como sillas, como mesas, como armarios y roperos. El nuevo hogar se hizo colocando ladrillos asentados en barro, en esfuerzo y en esperanzas.
Ellos eran el fruto joven de esta inmigración, se habían formado en esta nueva tierra, su castellano era perfecto aunque el idish materno y milenario era su lengua intima y familiar. Ya no pertenecían a esa vieja Europa, donde la situación en la que vivían los judíos en la Rusia de los zares había llegado al limite de lo insoportable, hacinados en aldeas donde la miseria y el desamparo imperaban entre las viejas casuchas y las estrechas callejuelas del ghetto, soñando con poder trabajar su propia tierra, sueños imposibles, ya que las leyes imperiales prohibían a los Judíos la compra de tierras y agregándose a estas penurias los brutales y horrorosos exterminios en masa llamados "progrom".
Querían conquistar esa negra y fértil tierra, crear un hogar para los hijos que vendrían y que se irían incorporando poco a poco a esa nueva identidad donde se fundían su ancestral tradición judía con el mate, el asado, las alpargatas, la bandera azul y blanca, los nueve de julio y la actividad productiva de la granja, la industria quesera y lechera, la cría de ganado y los cultivos agrícolas. Recuperar para ellos y su descendencia la libertad, la dignidad y la autorrealización que durante tantos siglos de destierro y sufrimientos no gozaban.
La vida deparaba hermosos momentos de felicidad pero también tuvieron que luchar contra escollos muy difíciles de sortear, que requerían una temple de esa madera dura de ñandubay, solo apta para gente valiente e idealista . Estos incansables colonos cada tanto se dirigían al pueblo llevando el fruto de sus esfuerzos, huevos, gallinas, frutas, hortalizas y la cosecha para la venta, lo hacían con optimismo y esperanzados en obtener una gratificación monetaria adecuada a tantos sacrificios pero la realidad muchas veces les deparaba la desilusión de caer en el engranaje de los inescrupulosos mercaderes de aquellas épocas.
Otros de los grandes obstáculos que se interponían con su anhelos de progreso eran el factor climático con sus devastadoras sequías que duraban a veces largos meses y dejaban a los animales sin su natural alimento o a los cultivos sin el agua necesaria para prosperar, las épocas de grandes lluvias que convertían los llanos y bajos campos entrerrianos en grandes lagos temporarios, el granizo que destruía despiadadamente con su frío y duro poder los huertos y las cosechas.
El devastador castigo que venia del cielo y que azotaba a los campos destruyéndolos en pocas horas cuando el cielo de la colonia se oscurecía, como una gran tormenta de nubes negras, era la tan temida plaga de langostas que devoraba inexorablemente todo aquello que fuese vegetal, convirtiendo violentamente lo verde en gris, desapareciendo como por arte de magia los cultivos y las pasturas, convirtiendo en pocos minutos en desierto al edén.
Épocas en que la atención de la Salud era una verdadera epopeya, los médicos y los hospitales eran pocos y estaban muy lejanos, a veces a cientos de kilómetros, los caminos de tierra negra se convertían en los lluviosos inviernos en verdaderos lodazales intransitables o en los ardientes veranos en largos y polvorientos trayectos a recorrer con carros o sulkys tirados por caballos. Largas travesías acompañadas de la angustia y el dolor de aquellos que perdían ese don tan preciado, la Salud. Así Sara se convierte por tradición familiar y por la vocación de ayudar al prójimo en la partera improvisada y salvadora de muchas mujeres de colonos y de criollos que parían sus hijos al amparo de Dios y de la partera, en su casa, sin médicos ni medicamentos, solo con agua hervida y sabanas escrupulosamente blancas y limpias.
La jornada de trabajo comenzaba muy temprano, se levantaban inexorablemente a las cuatro de la mañana, en las blancas y heladas madrugadas invernales o en los calidos y perfumados amaneceres estivales.
José a preparar los caballos y los enceres que tiraban el arado para preparar la tierra fértil y virginal que daría como fruto esa dulce y dorada cosecha regada con largas horas de esfuerzo, sudor y perseverancia. También a instalar o a reparar los molinos de viento que extraían el agua pura y fresca de los grandes ríos que corren en las entrañas de la tierra, era el único especialista en molinos en esos pasajes rurales.
Sara a amasar y a hornear en la negra cocina a leña, el blanco y tierno pan que los alimentaría física y espiritualmente a ellos y a sus futuros descendientes y a ordeñar sus vacas que esperaban ansiosas, separadas de sus terneros, para darle esa blanca y tibia leche que debía estar lista dentro de su reluciente recipiente metálico y que era retirado inexorablemente a las ocho de la mañana por los empleados de la cremería cercana para ser convertido en queso y crema destinada a las gentes de las incipientes ciudades argentinas.
Pasaron los años, la familia creció natural y espontáneamente como el trigo del campo, vinieron los hijos y con ellos grandes vientos de cambios que los llevaron a otros paisajes, a otros oficios, a otras realidades pero hubo algo que nunca se modifico a través de los tiempos y que fue el gran legado de José y Sara a sus descendientes.
Yo soy nieto de José y Sara Maisuls y heredero natural de ese legado.
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Palabras de nuestro mundo
Para empezar, tenemos que entender que todas las escrituras sagradas fueron elaboradas por cabalistas, personas que han descubierto que en toda la realidad existe una sola fuerza de entrega total y de amor, cuyo propósito es conducirnos a Su estado, a una unión basada en amor, conforme Su naturaleza. Para poder entregarnos esta sabiduría, los cabalistas describieron el camino espiritual, usando palabras que podamos entender, palabras de nuestro mundo. Elaboraron la sabiduría de la Cábala en cuatro lenguajes distintos de codificación, los cuales describen una sola cosa: el mundo espiritual.
Lenguaje de la Torá
Según la Cábala, el Creador creó una realidad compuesta de dos fuerzas, el deseo de otorgar y el de recibir, el Ego, representados por el Cielo y la Tierra. Esto se expresa en el famoso versículo de la Biblia sobre la Creación, ``En el principio Dios creó el cielo y la tierra”''. Es decir, el creado tiene que alcanzar el grado máximo de desarrollo, el del Creador, utilizando ambas fuerzas.Es decir, si tuviéramos únicamente el deseo de otorgar -Cielo-, seríamos como Ángeles, que dan automáticamente, sin libertad de elección. Y si sólo tuviéramos el deseo de recibir -Tierra-, querríamos recibir, únicamente, tal como los recién nacidos. Los cabalistas explicaron que este es el único tema tratado en la Torá.
Lenguaje de la Halajá
La manera de combinar estas dos fuerzas correctamente se expresa en la Gemará: ``Dos agarran un Talit (manto de rezos). Uno dice `es todo mío', y el otro dice `la mitad es mía' Éste agarra tres partes, y éste agarra la cuarta”''. ¿A qué se refieren? ¿Por qué pelean por un Talit? Y si uno de ellos recibe tres cuartos de ello, ¿qué hará el segundo con el cuarto restante del Talit? También acá, las palabras tienen un significado interno.Los cabalistas que también escribieron la Guemará, explicaron ampliamente cómo utilizar correctamente las dos fuerzas mencionadas: el deseo de recibir y el de otorgar. En el lenguaje de la Halajá, el creado es llamado ``Talit''”. Cuando el individuo comienza su camino espiritual, estas dos fuerzas lo ``agarran”'', es decir, lo dominan. En un momento quiere unirse con el prójimo y otorgar, y de pronto, es dominado por el deseo de recibir, queriendo gozar del prójimo y aprovecharse de él. Pero cuando avanzamos en la espiritualidad, aprendemos a controlar estas dos fuerzas y a determinar en cada situación la correcta y precisa combinación entre ellas, ya sean tres partes, un cuarto o un medio.
Lenguaje de la Hagadá
La siguiente cita es tomada del libro, Midrash Rabá: ``Cuando Rebeca estaba parada al lado del seminario de estudios (Beit Hamidrash), Jacob se disponía a salir y cuando pasaba por una casa donde se realizaba el trabajo de ídolos, Esaú corría y quería salir”''. Los cabalistas eligieron este lenguaje pintoresco para explicarnos situaciones espirituales que les era difícil describir con otros lenguajes.Jacob, en este caso, es la fuerza positiva que le ayuda al creado a elevarse al nivel del Creador, y ser quien ama como Él. Esaú, por otro lado, representa la fuerza que al parecer impide que el creado consiga dicha Meta.Es decir, también en los Midrashim (Interpretaciones de la Torá) cada palabra tiene un significado interno. En este relato en particular, se explica cómo se puede determinar la relación entre las fuerzas, o sea, cuál de ellas predominará en nosotros. Este ejemplo nos enseña que todo depende de la sociedad en la que elegimos vivir. Hay ambientes que apoyan nuestro avance espiritual, y hay otros que nos alejan de la espiritualidad.
Lenguaje de la Cábalá
El lenguaje más adecuado para nuestra generación es el lenguaje de la Cábala. Éste se encuentra por ejemplo en los libros ``Peldaños de la Escalera'' del Rabash, Rabí Baruj Shalom Ashlag, hijo primogénito de Baal HaSulam, el más grande cabalista de nuestros tiempos. Quien estudia Cábala llega a ver que la Torá habla del Mundo Superior, sobre el amor y la unión entre las almas, y no se confunde pensando que se trata de ética, o de historias de nuestro mundo. Pero el más grande valor que tienen estos libros del Rabash, es que uno puede identificarse con lo que estudia; sentimos que se trata de nosotros mismos.Por ejemplo, dijimos que hay dos fuerzas que ayudan al creado a llegar al nivel del Creador, y nos preguntamos: ¿cómo sería posible que el deseo de disfrutar a cuestas del prójimo nos ayude en el avance espiritual? Rabash explica que cada vez que despierta en el hombre el deseo de aprovecharse del prójimo, este deseo le muestra cuán lejos está de ser como quien da y ama, es decir, como el Creador.De hecho, esta sensación le ayuda a no mentirse a sí mismo pensando que ya es ``un justo absoluto''. Y es sólo así que se hace posible llegar a pedirle al Creador que nos ayude a superar ese deseo. Esta es la esencia de lo que escribieron todos los cabalistas, en los cuatro idiomas.Rabí Shimon Bar Yochai dijo: ``¡Ay! De quien dice que la Torá viene a contarnos simples historias sino que todos los asuntos de la Torá son cosas elevadas y secretos superiores”''.
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Este blog es el medio de comunicación de la Comunidad Judía Liberal Oneg Shabat de Madrid. El judaísmo liberal también es conocido como judaísmo reformista en Estados Unidos. Esta Comunidad pretende ser una kehila sin ningún tipo de apellido, que pretende desarrollar el judaísmo liberal en Madrid y, por extensión, en España. Desde la mayor de las humildades, y sin apropiarnos de ningún tipo de exclusividad, damos la bienvenida y recibimos con los brazos bien abiertos a toda persona que quiera vivir su judaísmo en un ambiente de tolerancia, de respeto mutuo y de deseo de corrección personal y desarrollo espiritual. Todo ello sin menoscabar la profundidad, seriedad y rigor que deben caracterizar nuestra existencia dentro del seno del judaísmo. Como parte inseparable de nuestro judaísmo, se encuentra nuestro compromiso inquebrantable con el Estado de Israel y con cualquier miembro de la Casa de Jacob, independientemente de la orientación personal, política y espiritual.
El nombre de Oneg Shabat, además de significar el disfrute del Shabat, como anticipo de la Era Mesiánica que seguro llegará, es el nombre de una organización que exisitió en el Gueto de Varsovia. Esta organización, encabezada por Emanuel Ringelblum, se dedicó a documentar la vida diaria en el gueto.
Nosotros llevamos este nombre en honor de todos los miembros de la Casa de Israel que han sido asesinados, perseguidos y torturados sólo por ser judíos. De esta manera, permanenciendo todos ellos en nuestra memoria, no habrán muerto. Permanecerán vivos con todos nosotros.